Reunión de Superiores de la Provincia Colombia Venezuela

Del 24 al 26 de Febrero de 2026, en el Centro de Espiritualidad Villa Claret (Medellín), se realizó el encuentro presencial de los superiores de las comunidades de la Región Colombia. Participaron los misioneros claretianos:

  • Gilberto Franco (Barranquilla)
  • Daniel Gallego (Sincelejo)
  • Élber Montero (Riosucio)
  • Víctor Manuel Fontalvo (Fusimaña)
  • Francisco Restrepo (Jesús Nazareno)
  • Anselmus Baru (Curia Provincial)
  • Guillermo Jaramillo (Pereira)
  • Elkin Nasrralah (San José–Cali)
  • Alexander Fernández (Bretaña–Cali)
  • Alfredo Plaza (Casa de la Alegría–Cali)
  • Luis Armando Valencia (Superior Provincial, Medellín)
  • Julio Corredor, Secretario Provincial de Espiritualidad

    No pudieron asistir el P. Aníbal Córdoba y el Hno. Luis Hernando Rivera por asuntos personales, ni el P. Libardo Restrepo, quien se encontraba atendiendo una situación de salud.

    Posteriormente, el 4 de Marzo de 2026, se realizó la reunión virtual con los superiores de la Región Venezuela. Participaron los misioneros claretianos:

      • Jesús Antonio León (El Triunfo)
      • Carlos Darío Prieto (San Félix)
      • Quiterio Izquierdo (Maracaibo)
      • Juan B. Flórez (Dos Caminos – Caracas)
      • Álvaro Arias (Alto Hatillo – Caracas)
      • Jhon Jairo Flórez (Los Chorros – Caracas), quien participó desde Medellín.
      • Jalvik Negrón (Mérida)
      • Berman Alejandro Ramos (Barquisimeto). No pudo participar el P. Juan Carlos Olmedo, quien se encontraba de vacaciones.

      El objetivo de estos encuentros fue tomar mayor conciencia de la realidad de las comunidades de la Provincia y discernir, de manera conjunta, lo más urgente, oportuno y eficaz para la animación de la vida comunitaria. Se buscó, además, fortalecer el servicio de los superiores para que puedan ejercer su misión con serenidad, madurez y eficacia.

      Las jornadas se desarrollaron mediante la dinámica de las “conversaciones del camino”, utilizando el método apreciativo y narrativo que favoreció un diálogo sincero y fraterno. Este espacio permitió que, con franqueza y humildad, los participantes compartieran la realidad de sus comunidades y profundizaran en los compromisos afectivos y efectivos necesarios para fortalecer la vida comunitaria y la misión.

      Durante el encuentro también se ofrecieron espacios formativos. Los PP. Víctor Fontalvo y Álvaro Arias presentaron la reflexión titulada “Andar en el Espíritu: practicar el discernimiento en la vida personal y comunitaria”, mientras que el P. Luis Armando Valencia desarrolló el tema “¿Qué nos quita la vitalidad en las comunidades? Trigo y cizaña”, invitando a identificar tanto las dificultades como las oportunidades que hoy se presentan en la animación de las comunidades. Estas reflexiones ayudaron a profundizar en los desafíos actuales, pero también en las posibilidades de crecimiento, aprendizaje y renovación en la vida misionera.

      Al finalizar las jornadas, la mayoría de los participantes expresó satisfacción y alegría por el encuentro, valorando especialmente la posibilidad de dialogar con serenidad y espíritu fraterno. La experiencia permitió sacar conclusiones significativas para la animación de las comunidades y regresar a ellas con renovado optimismo y disposición para continuar la misión encomendada.

      Claves compartidas en las “Conversaciones del camino”

      Durante el encuentro de superiores se dedicó un tiempo significativo al ejercicio de las “conversaciones del camino”, un espacio de escucha fraterna en el que los participantes compartieron cómo viven la vida comunitaria, la espiritualidad y el servicio de animación en sus respectivas comunidades.

      Experiencia de la Vida Comunitaria

      Los superiores manifestaron, en general, un clima positivo de fraternidad y confianza en sus comunidades. Se destacó la importancia de cultivar relaciones cercanas que permitan compartir la mesa, el diálogo cotidiano y los momentos de encuentro fraterno.

      En varias comunidades se vive una riqueza intergeneracional e intercultural, lo que exige paciencia, capacidad de escucha y apertura para comprender las distintas sensibilidades y ritmos de vida. En este contexto, se subrayó la importancia del rol del superior como animador de la comunidad, llamado a promover la comunión, organizar la vida común y cuidar tanto la dimensión espiritual como la pastoral.

      También se resaltó que los espacios comunitarios -como las reuniones, los momentos de convivencia, los paseos y celebraciones- ayudan a fortalecer la fraternidad y a dar un testimonio creíble ante las comunidades cristianas.

      Espiritualidad encarnada en la misión

      Los participantes coincidieron en que la vida espiritual se sostiene principalmente en la Eucaristía, la Palabra de Dios y la oración comunitaria. La celebración diaria de la Eucaristía, la preparación de la homilía y los momentos de oración personal y comunitaria son considerados pilares fundamentales de la vida misionera.

      Se subrayó también la necesidad de vivir una espiritualidad encarnada, capaz de iluminar las realidades concretas de los lugares donde se realiza la misión. En este sentido, la escucha de la Palabra y el discernimiento ayudan a comprender mejor los desafíos pastorales y sociales de cada contexto.

      Claves para la Animación de las Comunidades

      Entre los elementos que favorecen la vida comunitaria y la animación de las comunidades se destacaron:

      • La disposición y sensibilidad humana para comprender a los hermanos.
      • La escucha atenta y el diálogo fraterno.
      • La claridad en los roles y responsabilidades dentro de la comunidad.
      • El sentido del humor, la paciencia y la perseverancia.
      • La creación de espacios cotidianos de encuentro, especialmente en la mesa y en las reuniones comunitarias.
      • También se valoraron otros momentos significativos de la vida fraterna, como los cumpleaños, aniversarios de profesión, celebraciones claretianas y salidas comunitarias, que fortalecen los vínculos y generan un ambiente de confianza.
      • Finalmente, se subrayó la importancia de la cercanía del superior con cada hermano, especialmente en momentos de dificultad o enfermedad, así como la apertura a las visitas fraternas y al contacto con las comunidades eclesiales cercanas.

      Estos elementos, vividos con sencillez y autenticidad, ayudan a crear comunidades misioneras más fraternas, espiritualmente vivas y comprometidas con la misión.

      P. Julio Corredor Sáenz, CMF
      Secretario Provincial de Espiritualidad