Misioneros Claretianos

San Antonio María Claret

Antonio Juan Adjutor Claret y Clara nació en Sallent (Barcelona) el 23 de diciembre de 1807, en el seno de una familia de fabricantes textiles. Es el quinto de once hijos. Fue enviado a Barcelona para estudiar con vistas a su negocio. A pesar de algunas ofertas para montar su propia fábrica, se niega a satisfacer los deseos de su padre y decide dejarlo todo para hacerse cartujo. Pero acaba ingresando en el seminario de Vic y se ordena como sacerdote diocesano. Aunque no había completado sus estudios teológicos, el 13 de junio de 1835 fue ordenado sacerdote porque su obispo, Pablo de Jesús Corcuera, vio algo extraordinario en su personalidad. Fue a Roma para ofrecer sus servicios directamente a Propaganda Fide, entonces encargada de la tarea de evangelización en todo el mundo. Durante su estancia en Roma, ingresó en la Compañía de Jesús como novicio, pero a los cuatro meses le pidieron que lo dejara y volviera a España.

Después de volver a Cataluña, se dedicó a las misiones populares. En aras de la comunión con la jerarquía y las facultades pastorales implicadas, pide a Propaganda Fide el título de “Misionero Apostólico” que llena de contenido espiritual y apostólico. Recorre gran parte de Cataluña entre 1843 y 1848, predicando la Palabra de Dios, siempre a pie, sin recoger dinero ni regalos para su ministerio.

Le mueve a imitar a Jesucristo y a los apóstoles. En 1848 funda la Biblioteca Religiosa, una editorial que en sus primeros dieciocho años lanza 2.811.100 ejemplares de libros, 2.509.500 de libritos y 4.249.200 folletos. Fundó la Cofradía del Inmaculado Corazón de María y escribió el libro “Hijas del Santísimo e Inmaculado Corazón de María”, que inspiró la fundación del instituto secular de la Filiación Cordimariana. Fue enviado a las Islas Canarias y se le llamó “el Padrito”. Se hizo tan popular que es copatrono de la diócesis de Las Palmas junto con la Virgen del Pino.

Fundó la Congregación de los Hijos Misioneros del Inmaculado Corazón de María el 16 de julio de 1849 y pocos días después fue nombrado arzobispo de Santiago de Cuba y consagrado obispo el 6 de octubre de 1850 en la Catedral de Vic. Fue un obispo misionero. En seis años, recorrió tres veces su vasta diócesis. Se preocupó por la renovación espiritual y pastoral del clero y por la fundación de comunidades religiosas. Junto con Antonia María Paris fundó las Religiosas de María Inmaculada Misioneras Claretianas. Luchó contra la esclavitud, creó una granja escuela para niños pobres, puso en marcha una caja de ahorros de marcado carácter social, fundó bibliotecas populares, escribió dos libros sobre agricultura, etc.

La reina Isabel II le elige personalmente como su confesor en 1857 y por ello debe trasladarse a Madrid. En 1859 la Reina le nombra Protector de la iglesia y el hospital de Montserrat, en Madrid, y Presidente del monasterio de El Escorial. Su unión con Jesucristo alcanza un punto álgido en la gracia de la conservación de las especies sacramentales, concedida en La Granja (Segovia) el 26 de agosto de 1861. Tras la revolución de septiembre de 1868, parte con la Reina al exilio. En abril de 1869, abandona la corte real y asiste al Concilio Vaticano I donde interviene apasionadamente a favor de la infalibilidad papal.

Al volver a Francia, debido a las continuas persecuciones, se ve obligado a huir como un criminal y a refugiarse en el monasterio cisterciense de Fontfroide, cerca de Narbona. En este monasterio escondido, rodeado del cariño de los monjes y de algunos de sus misioneros muere, a los 62 años y 10 meses de edad, el 24 de octubre de 1870.

Sus restos fueron trasladados a Vic en 1897. Fue beatificado por el Papa Pío XI el 25 de febrero de 1934 y canonizado por Pío XII el 7 de mayo de 1950.

Esteban Sala

Nació el 28 de mayo de 1812 en una masía perteneciente a la parroquia de San Martín de Sescors (Barcelona) a una hora de Manlleu y tres de Vic.

En 1828 pasó al seminario de Vic a cursar filosofía y después a Cervera a estudiar la Teología. En 1839 se ordenaba de sacerdote. Conoció al P. Claret en 1843, en unos ejercicios espirituales que éste dio en Gombreny a los sacerdotes y que supusieron para él un cambio radical.

Compartía la habitación con el P. Sala D. Benito Vilamitjana, futuro arzobispo de Tarragona, que dio testimonio de su conversión. Desde entonces acompañó al P. Claret en muchas de las misiones. Y él fue con el primero que contó a la hora de fundar la Congregación, en la que luego ingresó un hermano suyo, Bernardo. Cuando el P. Claret marchó a Cuba como arzobispo, le nombró su sucesor como General de la Congregación.

Dirigió también la recién fundada congregación de las Carmelitas de la Caridad. Como escribía de él el P. Xifré “en su físico era de estatura regular y de figura agradable; su voz clara con buena pronunciación. Era bien educado y culto… Su modestia era notoria: su sola presencia componía a todos…Era humildísimo y manso de corazón, celoso y sobre todo tan casto y limpio de corazón que creemos poder afirmar que murió sin haber perdido la gracia bautismal.

Como talento era de los mejores que había en la entonces Universidad de Cervera. Como orador fue de los mejor reputados de su época en el principado de Cataluña“. El P. Claret logró que se le nombrara sucesor suyo en la archidiócesis de Cuba, pero la enfermedad y la muerte del P. Esteban Sala el 18 de abril de 1858 no permitieron que se hiciera realidad aquel deseo. Tenía 45 años.

José Xifré

En una masía de los alrededores de Vic (Barcelona) nacía el 18 de febrero de 1817 José Xifré Mussach. Muy pronto, en 1829, comenzaba su carrera eclesiástica en esta misma ciudad. Ante la imposibilidad de ordenarse en España por la situación de guerra civil, marchó a Roma en 1839 hospedándose en el convento de San Basilio, donde encontró providencialmente al P. Claret que había ido con intención de ingresar en Propaganda Fide.

El 16 de febrero de 1840 fue ordenado sacerdote y volvió a España. Era de un espíritu apostólico muy similar al P. Claret. Desde muy pronto sintió deseos de dedicarse a predicar pobremente y a pie, practicando este estilo apostólico durante algunos años. Con el P. Claret fundó la Congregación de Misioneros. De talento e inteligencia despejada, alto de cuerpo y delgado, de tez morena y ojos brillantes, era todo un carácter. Bajo apariencias severas ocultaba un corazón grande y magnánimo, imperturbable en los peligros y ardiente emprendedor. Muerto el P. Esteban Sala fue nombrado tercer Superior General el primero de mayo de 1858, cargo que desempeñaría hasta su muerte. En vida del P. Fundador siempre le consideró como el Superior y mantuvo con él continua correspondencia, siendo él quien le obligó a escribir su Autobiografía.

Desterrado en Francia tras la revolución, pudo acompañar al P. Claret en los últimos días de su vida en Fontfroide, administrándole los últimos sacramentos y recibiendo su profesión religiosa. A partir de ahí toda su vida fue una continua entrega a la Congregación a la que llevó a su máxima expansión hasta el mismo día de su muerte ocurrida en 1899 en Cervera.

Manuel Vilaró

Nació en Vic (Barcelona) el 22 de septiembre de 1816. Era algo bajo de estatura pero de presencia agradable, amable por su jovialidad siempre modesta. Fue de los primeros que acompañaron en sus tareas apostólicas al P. Claret. En atención a sus cualidades lo escogió para la fundación de la Congregación. El fue el que con aire festivo y sonriente respondió al P. Claret cuando este dijo “Hoy comenzamos una grande obra”: “¿Qué podemos hacer siendo tan jóvenes y tan pocos?“, a lo que respondió Claret: “Ya lo verán uds. Si somos jóvenes y pocos, resplandecerá más el poder y la misericordia de Dios“.

El P. Claret también contó con el P. Vilaró cuando se fue de arzobispo a Santiago de Cuba. Trabajó allí incansablemente dando misiones, ejercicios y conferencias, y víctima de su celo tuvo que regresar en 1852 a Vic. Allí, a instancias de su familia, se hospedó en su casa y no en la de la comunidad, quizá por no distraer la atención de los misioneros en su cuidado, ya que eran muy pocos. Pero con el corazón siempre estuvo entre ellos hasta su muerte que ocurrió a los pocos meses. Fue siempre asistido en su enfermedad por el P. Clotet, en cuyos brazos parece ser que expiró. Debido a los últimos acontecimientos de su vida el P. Xifré le consideró excluido de la Congregación. El Capítulo General de 1922 tuvo que rehabilitar su memoria y ponerle, de nuevo, en paridad con los demás confundadores.

Del P. Vilaró escribe el P. Claret en su Autobiografía (n1 592): “Le hice mi secretario, y desempeñó muy bien su encargo; además de la secretaría predicaba y confesaba siempre; era bastante instruido, virtuoso y muy celoso; trabajó muchísimo, enfermó, y viendo los médicos que en Cuba no había esperanzas de curar, le mandaron que se volviera a la península y murió en Vic, su patria”.

Domingo Fábregas

Nació en Orís (Barcelona) el 10 de julio de 1817. De estatura más baja que alta, hombre sencillo y tímido, de temperamento un tanto melancólico, laborioso, de voz clara y penetrante atraía mucha gente a sus predicaciones. Como Xifré, y quizá en su compañía, también él tuvo que ir a Roma y hospedarse en el convento de San Basilio. Allí fue donde trató por vez primera con el famoso Mosén Claret, a quien seguramente conocía, pues sólo era dos cursos superior a él en el seminario.

Fue ordenado sacerdote en Roma. Vuelto a España se dedicó a la cura de almas hasta que un día fue llamado por el Sr. Casadevall que le invitó a ponerse en contacto con Mosén Claret. El 16 de julio de 1849 fundaba la Congregación con Claret y los demás compañeros.

Fue consejero general de la Congregación. Fue responsable de la fundación de la casa de Segovia en 1861 dedicándose a la predicación por toda la comarca. También se le encargó la fundación de Huesca. Después de varios destinos por Cataluña, ya anciano, le alcanzó la muerte en Solsona el año 1895.

Jaime Clotet

Nació en Manresa (Barcelona) el 24 de julio de 1822. Estudió en Barcelona Filosofía y Teología, trasladándose después a Vic donde estudió Moral. Fue a Roma, donde recibió la ordenación sacerdotal. Vuelto a España desempeñó diversos cargos pastorales, pero pronto se dio cuenta que no era su vocación la cura de almas.

Aconsejado por el Sr. Passarell, secretario del obispo de Vic, se entrevistó con el P. Claret al que sólo conocía de oídas. Era junio de 1849. En julio se unía al P. Claret para fundar la Congregación. Pronto se encargó de los primeros Hermanos de la Congregación. Fue nombrado en 1858 Subdirector General de la Congregación. En 1870 acompañó en Fontfroide al P. Claret en sus últimos días escribiendo después un Resumen de su Vida.

En 1888 dejó de ser Subdirector General y pasó a ser Secretario. Escribió libros sobre la catequesis de los sordomudos y promovió la Causa de Beatificación del P. Claret.

En 1898 fallecía en la casa de Gracia (Barcelona) con fama de santidad. Su causa de Beatificación está introducida en Roma. Terminamos con esta breve semblanza de un biógrafo: “querido y venerado de todos, forjador infatigable de su propia perfección cristiana y religiosa; solícito del bienestar de cada uno; que pasó por la tierra dejando en pos de sí un suave perfume de santidad. No tuvo enemigo alguno”.

VIDA DE SAN ANTONIO MARÍA CLARET

1807

 

 

Nació el 23 de diciembre de 1807 en la villa de Sallent, Deanato de Manresa, Obispado de Vich, provincia de Barcelona. Siendo el quinto de once hermanos.

1819

 

 

Desde los doce años, trabajó con su Padre en la fábrica de telas familiar.

 

Siempre realizaba el rezo del Santo Rosario y cada domingo participaba de la Santa Misa.

1829

 

 

Ingresa al seminario de Vic de 22 años.

1829

 

Continúa con sus estudios seminarísticos en Vic y sufre una gran tentación contra la castidad. Antonio se encomienda a la virgen María y reconoce su intercesión materna.

1835

El 13 de junio de 1835 recibe la ordenación sacerdotal y queda encargado de su parroquia natal, Sallent.

1848

Fundó la Librería Religiosa en 1848, que en dos años lanzó 2.811.000 ejemplares de libros, 2.059.500 opúsculos y 4.249.200 hojas volantes.

Como medio eficaz de perseverancia y progreso en la vida cristiana funda o potencia cofradías, entre ellas la Archicofradía del Inmaculado Corazón de María, y escribe el librito “Hijas del Santísimo e Inmaculado Corazón de María”, que con el tiempo inspirará el nacimiento del instituto secular Filiación Cordimariana.

 

Consagrado obispo sigue siendo misionero. Con el báculo del buen pastor recorre tres veces su diócesis. 

1849

De vuelta ya en Cataluña, el 16 de julio de 1849 funda, en una celda del seminario de Vic, la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María. La gran obra de Claret comienza humildemente con cinco sacerdotes dotados del mismo espíritu que el Fundador. 

1849

 

Los pocos días, el 11 de agosto, comunican a Mossen Anton su nombramiento como arzobispo de Santiago de Cuba. 

1856

 

El sufrido en Holguín, el 10 febrero 1856, casi le cuesta la vida, aunque le proporciona el gozo martirial de derramar su sangre por Cristo.

1856

La Reina Isabel II lo elige personalmente como su Confesor en 1857 y se ve obligado a trasladarse a Madrid.  Debido a su influencia espiritual y a su firmeza, poco a poco va cambiando la situación religiosa y moral de la Corte. Vive austera y pobremente.

Al concluir las sesiones, con la salud ya muy quebrantada y presumiendo próxima su muerte, se traslada a la comunidad que sus Misioneros desterrados de España han establecido en Prades (Francia). Hasta allí llegan sus perseguidores, que pretenden apresarlo y llevarlo a España para juzgarlo. Por ello se ve obligado a huir como un delincuente y refugiarse en el monasterio cisterciense de Fontfroide, cercano a Narbona.

1870

En este escondido cenobio, rodeado del afecto de los monjes y de algunos de sus misioneros, fallece, a los 62 años y 10 meses de edad, el 24 de octubre de 1870.

1897 - 1950

 

Sus restos mortales son trasladados a Vic en 1897. Es beatificado por Pío XI el 25 de febrero de 1934 y Pío XII lo canoniza el 7 de mayo de 1950.