En los Capítulos Generales XXV (2015) y XXVI (2021), el Papa Francisco dirigió palabras memorables a los Misioneros Claretianos, recordándoles la belleza y exigencia de su vocación misionera. Con cercanía, profundidad y hasta buen humor, invitó a renovar su identidad misionera desde lo esencial del Evangelio. Sus mensajes no son solo palabras para el recuerdo, sino brújulas espirituales para vivir con pasión y audacia el carisma del claretiano en la iglesia.
Capítulo XXV (2015): “Testigos y mensajeros de la alegría del Evangelio”

Francisco recordó que la alegría del Evangelio debe estar profundamente enraizada en la propia vida y en la comunidad. Solo así puede ser auténticamente comunicada al mundo. Subrayó la importancia de la escucha a las periferias, donde “la voz del Espíritu resuena con mayor claridad”, especialmente para una Congregación misionera como la nuestra.
Recordando su carta por el Año de la Vida Consagrada, propuso tres actitudes claves:
- Esperanza en el futuro, confiando en que el Señor es quien envía, sin caer en el desánimo.
- Gratitud por el pasado, reconociendo a los hermanos que vivieron con gozo, incluso hasta el martirio.
- Pasión en el presente, siguiendo el ejemplo de San Antonio María Claret, impulsados por el amor de Cristo.
El Papa agradeció la labor misionera de acompañar y formar a la vida religiosa en distintas partes del mundo, pidió cuidar a los mayores y acompañar a los jóvenes en formación. Y dejó un hermoso consejo final: “Dejen que todas las dimensiones de sus vidas estén profundamente marcadas por esta cordialidad, que inspiró a María el hermoso canto del Magnificat.”
Video: https://youtu.be/ve8OIcPoOOw?si=lmPJfKShL5RH1O58
Capítulo XXVI (2021): “Arraigados y audaces”

En su mensaje al nuevo gobierno general y a los participantes en el XXVI Capítulo General, el Papa profundizó en dos pilares que orientaron el discernimiento capitular: arraigados y audaces.
“Arraigados en Jesús”
Francisco insistió en que sin oración no hay misión auténtica. Invitó a dejarse mirar por el Señor en la oración, a contemplarlo como espejo, y a vivir desde la intimidad con Él: “Si quieren ser testigos no pueden dejar de ser adoradores.”
“Audaces en la misión”
Animó también a vivir una vida consagrada sin acomodos ni rutinas, a salir al encuentro de las periferias con proximidad, compasión y ternura, el estilo de Dios. Advirtió sobre el peligro de la mundanidad espiritual, “el peor de los males” según Henri de Lubac, que lleva a vivir sin el Evangelio como criterio.
“La vida consagrada requiere audacia: de mayores que se resistan al envejecimiento del alma y de jóvenes que no se instalen.”
Recomendó también conservar el sentido del humor como expresión de alegría y de comunidad viva.
Un camino de fuego, esperanza y humildad
El Papa Francisco no solo ha reforzado el camino claretiano, sino que ha marcado un perfil claro para los tiempos actuales: misioneros arraigados en la oración, audaces en la salida, y testigos del Reino desde la fraternidad, la sencillez y la alegría.
“Déjense quemar por el Señor, por su amor, de tal modo que puedan ser incendiarios por donde pasen.”
Que sus palabras sigan encendiendo nuestros corazones y comunidades, como lo hizo el fuego que ardía en el corazón de Antonio María Claret.