La Conversión Pastoral y Misionera: Encuentro de Centros Misioneros e Interculturalidad

      Desde la Animación Pastoral Parroquial, a cargo del Padre Elber Montero, el pasado 6 de Marzo de 2026 se realizó un encuentro virtual de formación a través de la plataforma Zoom. En esta ocasión se abordó el tema “La conversión pastoral y misionera”, tomando como referencia la exhortación apostólica del Papa Francisco, Evangelii Gaudium – La alegría del Evangelio (2013).

      El propósito de este espacio fue fortalecer la identidad misionera de nuestros centros (parroquias, colegios, universidad, centros de culto-evangelización y Hogares Claret), en el marco del Primer Proceso de Transformación: “Provincia en salida”, haciendo énfasis en la conversión pastoral y misionera, en consonancia con las prioridades establecidas en el Plan Provincial de Vida Misionera 2022–2027 y en el Plan de Acción de la Prefectura de Apostolado.

      En el encuentro participaron laicos, laicas y claretianos provenientes de diversos centros misioneros que conforman la Provincia.

      La jornada inició con unas palabras del Padre Elber Montero, animador de esta área pastoral, quien destacó la importancia de estos espacios como lugares de encuentro, reflexión y formación para la misión.

      Posteriormente, el Padre Anselmus Baru, Prefecto de Apostolado, realizó la presentación principal. Su exposición partió del Sueño Provincial (PPVM 2022–2027), que invita a caminar hacia una auténtica conversión pastoral y misionera, inspirada en la lectura de la exhortación Evangelii Gaudium.

        A continuación, el Padre Elber orientó un diálogo guiado para aterrizar la temática en el contexto de nuestra Provincia, proponiendo algunas preguntas provocadoras para la reflexión:

        • ¿Qué implica realizar una conversión pastoral y misionera, dejando atrás la “simple administración” de los centros misioneros?
        • ¿Cómo pueden las comunidades cristianas y sus colaboradores reformar sus estructuras para ser más eficaces y vivir siempre “en salida”?
        • ¿Cuál es el papel del encuentro personal con Jesucristo en la renovación de la pastoral?
        • ¿Cuáles son los principales desafíos que presentan las culturas de los pueblos donde estamos presentes para la evangelización?
        • ¿Cómo transformar nuestro enfoque para descubrir a Dios que vive en la ciudad, evitando caer en un proselitismo vacío o en el aislamiento?

        De este espacio de reflexión surgieron varias ideas que pueden ayudarnos a avanzar en el camino de la conversión pastoral y misionera:

        La centralidad de la Palabra. La Palabra de Dios continúa siendo el núcleo de nuestra evangelización. Esta tarea implica llevar la alegría del Evangelio a los demás mediante un testimonio que transforme la vida a través de acciones concretas, respondiendo a las necesidades y realidades sociales donde estamos presentes.

        Caminar en sinodalidad. En nuestro lenguaje claretiano hablamos de misión compartida: un servicio realizado por hombres y mujeres guiados por la fuerza del Espíritu de Dios. La misión es tarea de todos. Cada uno cumple una función en los distintos procesos: catequesis, animación litúrgica, formación bíblica, acompañamiento a jóvenes, adultos mayores o enfermos, visitas a las familias, entre otros.

        Pasar de ser jefes de estructuras a ser hermanos. La participación de quienes forman parte de la comunidad se convierte en un signo de comunión, rasgo propio del carisma claretiano.

        Mirar la realidad para transformarla. La realidad social nos exige salir de nuestras zonas de confort para acercarnos a las vidas e historias de quienes más sufren.

        La figura del párroco como pastor. En las parroquias, el párroco está llamado a ser un verdadero pastor y no solo un administrador. La misión es de todos; por ello, tanto el párroco como los misioneros deben ser cercanos a los agentes y a quienes buscan espacios de escucha, acompañamiento o confesión. La cercanía con el dolor del que sufre puede transformar vidas.

        Centros misioneros como espacios de acogida. Nuestras parroquias y centros misioneros están llamados a ser lugares abiertos y acogedores, especialmente para los más necesitados y los enfermos.

        La conversión es permanente. Implica un cambio profundo de estilos pastorales, ir más allá de la simple asistencia. Nace de la oración, de la contemplación y de la capacidad de leer la realidad en contacto con la gente.

        La misión exige compromiso con las realidades actuales. Es un proceso exigente y prolongado. Sin embargo, a veces tendemos a quedarnos en prácticas que no demandan compromiso, repitiendo que “siempre se ha hecho así”, lo cual frena los procesos de evangelización.

        Renovar la imagen de Iglesia. Es necesario pasar de una visión reducida a la estructura parroquial a una comprensión de la Iglesia como Pueblo de Dios, sinodal, que impulsa el protagonismo del laicado para dinamizar la acción pastoral y superar actitudes conformistas.

        Cuidar el lenguaje pastoral. Conviene revisar expresiones como “increencia” o “ateísmo” aplicadas de forma generalizada a la realidad urbana. Dios se manifiesta en las experiencias de cada creyente y también en quienes viven en la ciudad, incluso en aquellos que no participan activamente en la Iglesia.

        El encuentro transforma la vida. Es importante fortalecer los espacios de encuentro —tanto litúrgicos como pastorales— que permiten acercarnos unos a otros, pues son experiencias comunitarias de encuentro con Cristo.

        Al finalizar la sesión, se invitó a los participantes a expresar en palabras clave las resonancias del encuentro. Entre ellas se destacaron:

        • Recuperar la comunidad como lugar de encuentro y misión.
        • Una invitación a salir para ser más visibles en la misión.
        • Ser creíbles y testimonio en la vida misionera.
        • Ser constructores de diálogo y escucha en la comunidad parroquial.
        • Promover procesos de conversión pastoral y ser signos de comunión.
        • Potenciar la escucha y la conversión en la evangelización.
        • Salir para conocer y comprender las realidades sociales y pastorales.
        • La misión realizada con pasión genera cambio y transformación.

        Agradecemos a todos los participantes de este espacio de formación. Que la Palabra de Dios continúe iluminándonos para ser discípulos y misioneros en permanente conversión y transformación.