Encuentro de Referentes Juveniles y Vocacionales de los Misioneros Claretianos | Región Venezuela

Caminar juntos para acompañar la vida y la vocación de los jóvenes. 

Con el deseo de seguir fortaleciendo una pastoral juvenil y vocacional con rostro misionero, del 11 al 13 de septiembre de 2026 se llevó a cabo, en el Centro Claret de Los Teques, el Encuentro de Referentes Juveniles y Vocacionales de los Misioneros Claretianos de la Región Venezuela. Fue un espacio de escucha, diálogo, discernimiento y planificación conjunta, orientado a reconocer la realidad de los jóvenes, compartir las experiencias que ya se vienen desarrollando y asumir nuevos compromisos para continuar acompañando sus procesos.

Bajo la perspectiva de “Caminar juntos”, 9 misioneros claretianos de las distintas comunidades de Venezuela, pudieron mirar con esperanza el camino recorrido y, al mismo tiempo, reconocer los desafíos que plantea la realidad juvenil actual. Las comunidades y zonas compartieron sus experiencias de acompañamiento a los jóvenes, sus búsquedas y también las dificultades que encuentran para generar procesos juveniles y vocacionales significativos.

Uno de los primeros momentos estuvo dedicado a reconocer “cómo estamos caminando”. Las experiencias compartidas pusieron de manifiesto la riqueza de las iniciativas que se desarrollan en las comunidades: convivencias, Campamentos Misión, procesos de catequesis, voluntariado, espacios de encuentro, experiencias de misión solidaria, acompañamiento vocacional y apertura de las comunidades a los jóvenes. En varias de estas experiencias se ha constatado el surgimiento de nuevos liderazgos, inquietudes vocacionales y un creciente compromiso misionero.

De manera particular, se valoró la capacidad de los jóvenes para asumir responsabilidades y convertirse en protagonistas de las experiencias que se desarrollan. Al mismo tiempo, se reconoció que acompañarlos exige cercanía, escucha y apertura, así como la disposición para permitir que participen activamente en la construcción de las propuestas pastorales.


Escuchar la realidad juvenil

Una de las preguntas centrales del encuentro fue: ¿quiénes son los jóvenes de hoy? La reflexión permitió reconocer que no existe una única realidad juvenil. Los jóvenes viven en contextos diversos y manifiestan distintas maneras de relacionarse, comunicarse, buscar sentido y expresar su experiencia de fe.

Entre los rasgos identificados aparecieron la capacidad de autoformación, la búsqueda de reconocimiento, la energía, la diversidad, la influencia del mundo digital y cierta tendencia al inmediatismo. Al mismo tiempo, se descubrió en muchos jóvenes una búsqueda profunda de algo más, una inquietud que puede abrir caminos hacia el sentido, el compromiso, la solidaridad y la vocación.

Esta mirada llevó a reconocer que acompañar a los jóvenes implica romper paradigmas y revisar algunas formas tradicionales de hacer pastoral. El desafío no consiste solamente en crear nuevas actividades, sino en aprender a escuchar sus lenguajes, comprender sus contextos y generar procesos más flexibles, cercanos y personalizados.

La realidad juvenil interpela, por tanto, a nuestras comunidades y nos invita a pasar de una pastoral pensada únicamente “para” los jóvenes a una pastoral construida también “con” los jóvenes, reconociéndolos como protagonistas y sujetos de la misión.

De los sueños a los compromisos

El último momento del encuentro estuvo dedicado a concretar los aprendizajes en una planificación compartida. Bajo el lema “Un mismo camino, distintos lugares”, se trabajó en los niveles local, zonal, regional y provincial, buscando que las inquietudes y los sueños expresados durante el encuentro pudieran traducirse en acciones concretas.

A nivel local, las comunidades se comprometieron a fortalecer los procesos juveniles existentes y a generar nuevos espacios de encuentro, liderazgo, formación, misión y acompañamiento vocacional. Entre las propuestas se encuentran la consolidación de equipos de animación, el fortalecimiento de las convivencias y los Campamentos Misión, el voluntariado, las experiencias de “Fragua” adaptadas a los distintos contextos, las actividades culturales y deportivas y la apertura de nuevos espacios de acogida para los jóvenes.

A nivel zonal, se planteó la necesidad de avanzar en una mayor articulación entre las comunidades. Se propusieron encuentros conjuntos de jóvenes, actividades recreativas, deportivas y celebrativas, experiencias misioneras, campamentos y procesos de formación para nuevos referentes. También se destacó la importancia de fortalecer proyectos comunes como Claret Way y de promover una mayor colaboración con las Misioneras Claretianas y con otras ramas de la Familia Claretiana.

En el ámbito regional y provincial, surgieron compromisos orientados a fortalecer la articulación entre los procesos juveniles y vocacionales de Colombia y Venezuela. Se propuso avanzar en encuentros de referentes de ambas Regiones, tanto presenciales como virtuales; fortalecer la formación de quienes acompañan los procesos juveniles y vocacionales; potenciar los intercambios y las experiencias de misión y voluntariado; favorecer la participación de los jóvenes en las estructuras de pastoral y promover la vinculación de laicos profesionales que puedan aportar a estos procesos.

Asimismo, se consideró necesario continuar profundizando la relación entre pastoral juvenil y pastoral vocacional, comprendiendo que ambas dimensiones están profundamente vinculadas. El acompañamiento de los jóvenes ha de ayudarles a descubrir su proyecto de vida, reconocer sus dones, discernir su vocación y encontrar su lugar en la misión.

Orientaciones que marcan el camino

Más allá de las actividades y compromisos concretos, el encuentro permitió identificar algunas orientaciones que deberán guiar el camino de la pastoral juvenil y vocacional de la Región y de la Provincia.

Una de las principales es la necesidad de fortalecer una cultura vocacional que atraviese la vida y la misión claretianas, como lo presenta la actualización del nuevo Directorio Vocacional. presentando toda vocación como respuesta al llamado de Dios y como servicio a la misión. Esto supone suscitar procesos vocacionales desde una pastoral juvenil cercana, capaz de ofrecer a los jóvenes espacios de encuentro con Jesucristo, formación, discernimiento y descubrimiento de sus dones y proyectos de vida.

Para ello será fundamental un acompañamiento caracterizado por la cercanía, la escucha, la paciencia y la atención personalizada, acogiendo también la diversidad de vocaciones y los distintos caminos desde los cuales cada persona responde a Dios.

Otro desafío señalado fue la necesidad de pasar de iniciativas aisladas a procesos articulados, fortaleciendo la coordinación en los niveles local, zonal, regional y provincial. Esto requiere también formar y acompañar a quienes animan la pastoral juvenil y vocacional, especialmente en liderazgo y herramientas para el acompañamiento.

Finalmente, se insistió en la importancia de dar seguimiento a los compromisos asumidos, definiendo responsables, tiempos e indicadores que permitan evaluar el camino recorrido y realizar los ajustes necesarios.

De este modo, el encuentro permitió no solo soñar una pastoral juvenil y vocacional renovada, sino también establecer criterios comunes para avanzar de manera coordinada, poniendo en el centro a los jóvenes, su vocación y su participación activa en la misión.

Una pastoral con rostro misionero

El encuentro dejó claro que existe un camino recorrido y una riqueza de experiencias que merece ser compartida y fortalecida. Al mismo tiempo, puso de manifiesto que el contexto actual exige creatividad, apertura y capacidad de renovación.

Los compromisos asumidos apuntan hacia una pastoral juvenil y vocacional más articulada, participativa y misionera: una pastoral capaz de salir al encuentro de los jóvenes allí donde están, valorar sus búsquedas y capacidades, generar espacios de acogida y escucha y ayudarles a descubrir que también ellos son protagonistas de la misión.

Más que elaborar una lista de actividades, el encuentro permitió soñar juntos una manera renovada de acompañar. El desafío ahora es mantener vivo lo vivido, dar seguimiento a los acuerdos y lograr que las propuestas se conviertan progresivamente en procesos sostenibles en las comunidades y zonas.

Caminar juntos significa reconocer que la pastoral juvenil y vocacional no es tarea de unos pocos referentes, sino una responsabilidad compartida por toda la comunidad misionera. Significa confiar en los jóvenes, abrirles espacios, escuchar sus búsquedas y acompañarlos con paciencia y esperanza, dejándonos interpelar también por sus preguntas, sus sueños y su manera de mirar el mundo.

El encuentro concluyó con la certeza de que tenemos un mismo camino, aunque recorramos distintos lugares, y con el compromiso de seguir construyendo una pastoral capaz de salir al encuentro de cada joven allí donde se encuentra. Una pastoral que sepa escuchar antes de proponer, acompañar antes de orientar y acoger antes de esperar respuestas.

En este camino resuena con fuerza el lema que iluminó el encuentro: “Suscitar, acompañar y acoger: una vocación que nace, crece y se entrega”. Tres verbos que expresan una manera de entender nuestra misión: suscitar la inquietud por una vida con sentido y abierta al Evangelio; acompañar con cercanía los procesos de búsqueda y discernimiento; y acoger con alegría cada respuesta vocacional, reconociendo que toda vocación es un don que está llamado a crecer y a entregarse al servicio de los demás.