Culmina la Visita Canónica a la Provincia Colombia-Venezuela

Una visita para escuchar, discernir y renovar la misión

Con un clima de fraternidad, escucha y esperanza concluyó la Visita Canónica a la Provincia Colombia-Venezuela, después de la segunda etapa desarrollada en la Región Colombia. El recorrido, vivido como un tiempo de encuentro con los misioneros, las comunidades y las distintas realidades apostólicas, permitió acercarse con mayor profundidad a la vida de la Provincia, reconocer sus fortalezas y asumir con mayor claridad algunos de los desafíos que hoy interpelan nuestro camino misionero.

La visita no fue solamente un ejercicio de revisión, sino, ante todo, una oportunidad para escuchar, acompañar y discernir juntos. A lo largo de este proceso se fue constatando una Provincia llena de vida, con numerosos hermanos comprometidos generosamente con la misión, pero también con situaciones que requieren atención, decisiones y nuevos impulsos.

Un cierre marcado por la escucha y el agradecimiento

Uno de los momentos significativos de esta segunda etapa fue la reunión de cierre con los Superiores locales, realizada el 24 de agosto. Este encuentro permitió recoger las resonancias del camino recorrido y compartir una valoración de la experiencia de la Visita Canónica.

Socializar las conclusiones: mirar juntos el camino que sigue

El 25 de agosto, como acto final de la Visita Canónica, el Visitador General, P. Carlos Enrique Sánchez, CMF, se reunió con el Equipo de Animación Provincial para compartir y socializar las principales conclusiones de la visita.

El P. Carlos agradeció la preparación y el desarrollo de la visita, así como la acogida recibida en las distintas comunidades. Valoró especialmente la dedicación del Equipo de Gobierno, su cercanía a los hermanos y el liderazgo ejercido durante este período. Al mismo tiempo, reconoció el desgaste que supone un servicio marcado por la escucha, el discernimiento, el acompañamiento y la necesidad de afrontar situaciones difíciles.

Una de las constataciones más positivas fue precisamente la cohesión del Equipo de Animación Provincial. La confianza mutua, el diálogo, el apoyo y la capacidad de discernir juntos fueron reconocidos como una fortaleza significativa. El Visitador animó a seguir cuidando esta dinámica y a generar espacios más intensos de convivencia, oración, formación y revisión de vida.

Cuidar a las personas para cuidar la misión

Entre las conclusiones de la visita ocupó un lugar central el acompañamiento de los hermanos. La experiencia recogida mostró la necesidad de avanzar desde una atención ocasional a los problemas hacia procesos más estables de acompañamiento humano, espiritual y fraterno.

Se llamó especialmente la atención sobre los hermanos cansados, quienes viven situaciones de aislamiento, dificultades personales, afectivas o psicológicas, así como sobre quienes atraviesan cambios importantes en las diferentes etapas de la vida. El desafío consiste en acompañar con cercanía, pero también con claridad y capacidad de decisión cuando las circunstancias lo requieran.

Este cuidado de las personas está estrechamente unido a la renovación de la vida espiritual y comunitaria. La Provincia necesita fortalecer sus dinamismos de oración, favorecer espacios de comunicación profunda y corrección fraterna y continuar combatiendo aquellas actitudes que deterioran la fraternidad, como el chisme, la crítica destructiva y el individualismo.

Una misión que pide decisiones y audacia

Otro de los grandes desafíos planteados es la revisión de las posiciones y comunidades de la Provincia. El Visitador insistió en que se trata de un asunto estratégico y urgente que no debe continuar aplazándose.

El discernimiento deberá realizarse desde criterios claros: la significatividad misionera de cada presencia, la opción por los pobres y las periferias, la disponibilidad real del personal y la sostenibilidad económica. También será necesario revisar las capacidades, edades y disponibilidad de los misioneros en relación con las necesidades actuales de la misión.

La invitación no es simplemente a cerrar o reorganizar comunidades, sino a liberar energías y personas para una misión más significativa y audaz. En este sentido, se destacó la importancia de evitar comunidades excesivamente pequeñas y, al mismo tiempo, fortalecer las presencias periféricas mediante verdaderos equipos misioneros.

La visita también permitió reafirmar prioridades como la animación bíblica, SOMI, la pastoral juvenil y vocacional y la presencia entre los pobres. Se insistió en superar los individualismos pastorales y promover comunidades que sean auténticos equipos de vida misionera, donde la misión sea asumida corresponsablemente por religiosos y laicos.

Colombia y Venezuela: una Provincia que sigue construyendo comunión

La Visita Canónica permitió igualmente reafirmar el desafío de seguir avanzando en la integración de Colombia y Venezuela. Se planteó la necesidad de favorecer una disponibilidad misionera real, posibilitar una mayor redistribución de personal y promover un intercambio efectivo entre los dos países.

Este proceso exige afrontar con libertad los posibles miedos, prejuicios y resistencias que puedan aparecer. La integración provincial no es solamente una cuestión organizativa o administrativa; es, ante todo, un camino de comunión y una oportunidad para renovar la disponibilidad misionera.

En la misma perspectiva, se expresó el deseo de fortalecer la colaboración con la Provincia Colombia Oriental-Ecuador, especialmente en los ámbitos de formación, apostolado y espiritualidad, generando espacios concretos de encuentro entre ambos equipos de gobierno.

Una economía al servicio de la misión

La dimensión económica también apareció como un desafío importante. Se reafirmó la necesidad de seguir avanzando en la unificación de la economía de las dos regiones de la Provincia, fortalecer la corresponsabilidad de las comunidades y mejorar los procesos de seguimiento y asesoría.

Junto con ello, se invitó a crecer en madurez para afrontar las dificultades y conflictos que puedan afectar la gestión económica, cuidar adecuadamente el patrimonio y establecer criterios comunes para las ayudas a las familias y el manejo de los bienes.

Todo ello busca recordar que los bienes y recursos de la Provincia están al servicio de la misión y deben ser administrados con responsabilidad, transparencia, comunión y visión de futuro.

Mirar hacia adelante con esperanza

Al finalizar el encuentro con el Equipo de Animación Provincial, el P. Carlos Sánchez agradeció nuevamente la acogida y la misión que realiza la Provincia, animando a continuar adelante en el servicio de animación. Por su parte, el P. Armando Valencia expresó el agradecimiento por la cercanía, la escucha y los aportes recibidos durante estos meses de visita, manifestando la satisfacción de la Provincia por la experiencia vivida.

La Visita Canónica llega así a su término, pero sus frutos apenas comienzan a desplegarse. Quedan por delante decisiones importantes, procesos que deberán ser acompañados y caminos que requerirán paciencia, valentía y perseverancia.

Sobre todo, queda una invitación a seguir caminando juntos, cuidando a las personas, fortaleciendo la fraternidad, renovando la vida espiritual y poniendo nuevamente en el centro la misión.

La experiencia de estos meses deja una convicción fundamental: la Provincia es obra de Dios. Por eso, el desafío del Equipo de Animación y de todos los misioneros no consiste en sostener simplemente lo que existe, sino en discernir con libertad qué pide hoy el Señor a nuestra comunidad claretiana en Colombia y Venezuela.

Con gratitud por el camino recorrido y con esperanza ante lo que viene, la Provincia cierra esta Visita Canónica renovando su compromiso de escuchar, discernir y salir con mayor audacia al encuentro de la misión que Dios le confía.