Encuentro de Espiritualidad Claretiana MICLA

Misioneros Místicos para América

Con el lema «Misioneros Místicos para América«, del 8 al 16 de Julio de 2026, la ciudad de Panamá acogió el Encuentro de Espiritualidad Claretiana de América de MICLA, una experiencia de comunión, oración y discernimiento que reunió a misioneros claretianos y miembros de la Familia Claretiana de todo el continente para renovar juntos el don del carisma recibido de San Antonio María Claret.

El encuentro congregó a 42 participantes, reflejo de la riqueza y diversidad de la Familia Claretiana en América. Estuvieron presentes cinco Superiores Provinciales, nueve Prefectos de Espiritualidad, los ponentes invitados y el equipo organizador, con la Provincia Claretiana de Centroamérica como anfitriona. También participaron representantes de las distintas ramas de la Familia Claretiana: religiosas de las Misioneras Claretianas, Filiación Cordimariana y Misioneras de San Antonio María Claret; Seglares Claretianos y laicos y laicas que colaboran en las diversas obras y servicios misioneros en los distintos organismos. La presencia del padre Mathew Vattamattam, CMF, Superior General, y del padre Carlos Sánchez, CMF, Prefecto General de Espiritualidad y Vida Comunitaria, fortaleció el sentido congregacional del encuentro y animó a los participantes a seguir caminando juntos, como una sola Familia Claretiana, al servicio de la misión.

Desde el primer día, con el retiro espiritual animado por el Padre Carlos Sánchez, CMF, y por el Padre Edgardo Guzmán, CMF, se respiró un ambiente de escucha y apertura al Espíritu. Esa experiencia quedó recogida en la declaración final del encuentro, que comienza reconociendo que los participantes vivieron «un verdadero tiempo de gracia», donde la Palabra, la Eucaristía, la oración, el compartir fraterno y las conversaciones en el Espíritu permitieron redescubrir que Dios continúa llamando a la Familia Claretiana a renovar el don recibido de nuestro Fundador.

Las ponencias ofrecieron una visión amplia y complementaria de la realidad eclesial y misionera de América. La Hermana Liliana Franco, ODN, anterior Presidente de la CLAR, invitó a reconocer las llamadas de Dios presentes en los signos de los tiempos. A su vez, el Padre José Luis Loyola, MSpS, Presidente de la CLAR, reflexionó sobre el desafío de avanzar hacia una Iglesia sinodal y misionera, en salida y cercana a las periferias.

Por su parte, el Padre Rosendo Urrabazo, CMF, Superior de la Curia General, profundizó en el horizonte espiritual que inspira el lema del encuentro: ser verdaderamente “misioneros místicos para América”. En esa misma línea, Monseñor Ángel Garachana, CMF, Obispo emérito de San Pedro Sula, compartió una reflexión sobre la vivencia del carisma claretiano en el contexto americano, mientras que el Padre Carlos Julio Rozo, CMF, de la Provincia Colombia Oriental – Ecuador, presentó un recorrido por los antecedentes de la espiritualidad claretiana en el continente.

Finalmente, el Hermano Fernando Kuhn, CMF, de la Provincia San José del Sur, y el Padre Antonio Ferreira, CMF, de la Provincia de Brasil, animaron a los participantes a “contar la historia de Jesús”, promoviendo una espiritualidad profundamente arraigada en el Evangelio y audaz en la misión evangelizadora en América.

Las reflexiones convergieron en una convicción compartida que quedó plasmada en el documento final: «la espiritualidad es el alma de la misión, la fuente de nuestra esperanza y el fuego que sostiene nuestra vocación». Desde esa certeza, los participantes reconocieron que los desafíos del continente —“las desigualdades, las migraciones, la violencia, la polarización, la crisis ecológica, los cambios culturales y los nuevos escenarios para la evangelización”— reclaman, antes que nuevas estrategias, hombres y mujeres profundamente configurados con Cristo. Como afirma la Declaración: «la renovación de la misión no comienza con nuevas estrategias, sino con un corazón renovado».

Uno de los momentos más significativos fue la visita a la comunidad indígena Guna de Dagargunyala, ubicada fuera del casco urbano de Ciudad de Panamá. El encuentro con esta comunidad permitió experimentar de manera concreta una Iglesia cercana a los pueblos originarios y recordó que la misión claretiana encuentra su sentido allí donde la vida clama por esperanza, dignidad y fraternidad.  No fue solo una visita pastoral, sino una experiencia que ayudó a encarnar muchas de las reflexiones compartidas durante la semana.

La celebración del 177º aniversario de la fundación de la Congregación, el día 16 de julio, constituyó otro de los momentos centrales de la semana. La Eucaristía tuvo lugar en el Santuario Nacional del Inmaculado Corazón de María, atendido por los Misioneros Claretianos y sede del Gobierno Provincial de Centroamérica. Allí, la memoria agradecida del camino recorrido renovó el compromiso de continuar anunciando el Evangelio con el mismo espíritu misionero que animó a san Antonio María Claret y a los primeros que lo acompañaron.

La declaración «Abrazando el sueño de Dios» no quiso quedarse en una reflexión teórica. Por ello propone a todos los organismos de MICLA hacer de este discernimiento una referencia para los procesos de espiritualidad, formación y misión, fortaleciendo la colaboración entre Provincias y promoviendo una espiritualidad profundamente enraizada en Jesucristo, abierta al Espíritu, vivida desde el Corazón de María y comprometida con los pobres, la Casa Común y la misión compartida.

Como Provincia Colombia – Venezuela acogemos con gratitud este mensaje y asumimos la invitación a leer comunitariamente la Declaración, convencidos de que sus llamadas también interpelan nuestro caminar. Queremos hacer nuestro el compromiso expresado por los participantes al concluir el encuentro: «Volvemos llevando un tesoro que no nos pertenece, sino que hemos recibido como gracia para compartir». Y, con la confianza puesta en el Corazón Inmaculado de María, deseamos seguir alimentando ese fuego misionero para que, como concluye el documento, «quienes nos encuentren puedan reconocer, en nosotros, que Cristo sigue caminando por América y continúa llamando y enviando».