En coherencia con el sueño de la Provincia —“comunidades comprometidas en el cuidado de la casa común y en la construcción de la interculturalidad, la justicia y la paz evangélicas, en el marco del proyecto Solidaridad y Misión”—, la Provincia Colombia Venezuela, a través de la ONGD Proclade Colven, participó en la Primera Conferencia Internacional sobre la Transición hacia el Abandono de los Combustibles Fósiles (TAFF1), realizada en la ciudad de Santa Marta del 23 al 28 de Abril de 2026.
El equipo claretiano que participó en este evento estuvo conformado por Diego Gómez Jurado (Proclade Colven), Rafael Villalobos (SOMI–Centroamérica, en representación de REMAM) y Rohan Dominic (equipo CMF ante la ONU).

La participación en este espacio representa un paso significativo en el fortalecimiento del compromiso de la Provincia y de la misión de Proclade Colven con la justicia climática, la defensa de los territorios y la promoción de una transición energética verdaderamente justa y sostenible.
Este importante encuentro internacional reunió a representantes de más de 50 países, incluyendo organizaciones sociales, movimientos ambientales, academia, cooperación internacional y actores de alto nivel político. El objetivo fue construir propuestas concretas frente a uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo: superar la dependencia de los combustibles fósiles y avanzar hacia modelos energéticos responsables con la vida, el ambiente y las comunidades.
Desde Proclade Colven se participó activamente en la mesa de organizaciones no gubernamentales (ONG), llevando la voz de los territorios y de las comunidades con las que se trabaja diariamente, especialmente jóvenes, mujeres, pueblos étnicos, líderes sociales y poblaciones históricamente excluidas, quienes viven de manera directa los impactos de la crisis climática y del modelo extractivista.
La intervención se centró en la necesidad de comprender que la transición energética no puede reducirse únicamente a un cambio tecnológico o económico, sino que debe asumirse como un proceso profundamente social, ético y político. Se insistió en que no existe una verdadera transición si esta reproduce las desigualdades, despojos y exclusiones que históricamente han acompañado los modelos de desarrollo basados en la explotación intensiva de los territorios.
Uno de los principales aportes presentados por Proclade Colven fue la propuesta de avanzar hacia un gran acuerdo internacional entre las naciones participantes, que permita asumir compromisos reales, vinculantes y sostenibles para acelerar el abandono progresivo de los combustibles fósiles, garantizando la corresponsabilidad global frente a la crisis climática.


Asimismo, se planteó la necesidad de consolidar acuerdos locales que permitan aterrizar dichos compromisos internacionales en planes nacionales contextualizados, construidos desde las particularidades de cada territorio y con la participación efectiva de las comunidades. La transición energética debe diseñarse desde abajo, reconociendo los saberes locales, protegiendo los derechos colectivos y fortaleciendo la soberanía de los pueblos sobre sus propios procesos de desarrollo.
Resulta especialmente significativo que estas propuestas hayan sido incluidas en espacios de alto nivel dentro de la conferencia, permitiendo que la perspectiva de las organizaciones sociales y de los territorios tenga incidencia real en la toma de decisiones estructurales.
La experiencia en Santa Marta reafirma que el papel de organizaciones como Proclade Colven no se limita al acompañamiento comunitario, sino que también incluye la incidencia política, la articulación internacional y la generación de propuestas que vinculan la defensa de la dignidad humana con la protección del planeta.
Durante la conferencia, el equipo también tuvo la oportunidad de dialogar con destacados líderes religiosos y representantes de la sociedad civil de Colombia, América Latina y otros contextos globales.
La participación en esta conferencia no solo fortalece el trabajo institucional, sino que renueva el compromiso con la construcción de un futuro en el que la justicia social y la justicia ambiental sean inseparables. La transición justa no puede seguir siendo una promesa; debe asumirse como una responsabilidad colectiva y urgente.
