Un año de Gobierno – Mensaje Junio 2018

A los Misioneros Claretianos de Colombia-Venezuela

A las Comunidades Locales de la Provincia

A los Seglares Claretianos y Laicas/os que comparten con nosotros el carisma claretiano

 

Apreciados Hermanos en la espiritualidad y en el carisma Claretiano. Reciban un fraternal saludo de parte del Equipo de Gobierno Provincial. Deseamos que estén bien y que sus vidas estén siendo fortalecidas en la vivencia de la identidad claretiana que nos exige, en este tiempo, procesos profundos de transformación que nos conduzca a ser misioneros con espíritu, al servicio del Reino.

 

Los procesos de transformación que se nos ha pedido a toda la Congregación, desde el XXV Capítulo General, y en los que nuestra Provincia se encuentra comprometida, nos ha exigido una peregrinación interior. Este viaje hacia el interior de la vida personal de cada misionero, hacia el interior de la vida comunitaria y hacia el interior del apostolado misionero es lo que nos garantizará experimentar a Dios presente en estos procesos, para que todo quede renovado y revitalizado según su plan.

 

Esta carta, que ahora está en sus manos, la escribimos con un ¡GRACIAS! inmenso para cada uno de ustedes. Estamos cumpliendo un año en el servicio de animación que la misma Provincia, reunida en el Segundo Capítulo Provincial de Colombia-Venezuela, nos pidió. Hemos caminado, durante este tiempo, creyendo con firmeza que este servicio tiene que ser vivido y experimentado desde la fe. Así lo sentimos, así lo venimos haciendo. Obedeciendo al mandato provincial, hemos constituido una comunidad en la Curia Provincial, donde como “Comunidad de Gobierno” compartimos la vida, la oración, el trabajo de animación y tratamos de estar siempre atentos para la acogida y para la palabra oportuna a cada uno de los hermanos de provincia, también para los seglares y laicos que nos necesitan. Creemos que, como Equipo de Gobierno, estamos llamados a ser testimonio de la vivencia fraterna en comunidad, característica propia de la vida consagrada claretiana.

 

Al llegar a nuestro primer año de animación, damos incesantes gracias a Dios por la vida de cada uno de ustedes, Misioneros de nuestro Organismo. De verdad que cada Misionero Claretiano constituye la riqueza de nuestra Provincia. Durante este año, de servicio de animación y gobierno, hemos tratado de vivir cercano a cada claretiano, a cada comunidad misionera, a los múltiples y desafiantes apostolados que se dinamizan en estas dos naciones de la geografía provincial, a los seglares y laicos que comparten con nosotros la tarea misionera. En cada hermano de Provincia hemos encontrado cercanía, fraternidad, acogida, disposición. La verdad que, al recorrer toda la geografía provincial, hemos quedado admirados y sorprendidos por el ingente apostolado que en nombre de la Congregación realizan en cada uno de los centros pastorales y misioneros que se atienden.

 

Queremos hacer resonar, para toda la Provincia, algunas de las realidades que durante este año van marcando y marcarán el ritmo de nuestra caminada provincial y que tendrían que ser mucho más intensas en el segundo semestre de este año 2018. Queremos retomarlas y hacerlas vibrar en la conciencia y en el corazón de todos los Claretianos de la Provincia:

 

La primera, es la constitución de la Comisión de Revisión de Posiciones en la Provincia: Siguiendo el Mandato Provincial y escuchando a la Junta Permanente, hemos decidido constituir la Comisión de Revisión de Posiciones, a fin que nos ayude a pensar mucho mejor esta tarea que nos ha encargado el Segundo Capítulo Provincial. Los Claretianos: José Antonio Santana y Quiterio Izquierdo, por la región de Venezuela; y José Oscar Córdoba y José Gilberto Franco, por la de Colombia, ayudarán a toda la Provincia a entrar en esta dinámica clave, para servir más y mejor claretianamente a estas dos naciones. A todos los Misioneros de la Provincia les pedimos apertura, disposición y generosidad a fin de que la Comisión pueda hacer el trabajo a ella encomendada.

 

La segunda, la Asamblea Provincial: Desde ya podemos decir, de manera coloquial, sin mermarle la importancia altísima requerida, “estamos en modo Asamblea Provincial”. Sí, Hermanos. Caminamos hacia nuestra Segunda Asamblea de Provincia, a realizarse en el mes de noviembre de este año, en la ciudad de Medellín. Este momento será decisivo para la vida de nuestro Organismo. Será un momento para encontrarnos como cuerpo vivo y escucharnos; para evaluar la caminada y programar las acciones apostólicas de la Provincia y para pensar juntos el futuro. Todos hemos de estar implicados en el futuro de nuestra Provincia. La Asamblea Provincial es un momento de gracia que el Espíritu nos regala, pero también es la oportunidad precisa, en la hora concreta en la que cada Claretiano ha de responder con generosidad para construir el único sueño provincial claretiano que tenemos. Es la hora del Espíritu y la hora nuestra. Es la hora de la complicidad al servicio de la misión que estamos llamados a vivir en medio de la Iglesia y del mundo. Les invitamos a colocar todo el empeño y la fuerza, a intensificar la oración y ayudar en todo lo que se nos requiera, para que sea un verdadero Pentecostés Misionero.

 

La tercera, los cambios trienales: Necesitamos experimentar a profundidad la gracia de ser misioneros y que la disponibilidad para la misión es una característica de nuestra vida y un distintivo de nuestro ser claretiano. Nos aprestamos a esta experiencia de movilidad misionera que cada tres años se convierte en una posibilidad de oxigenar a la Provincia y a cada uno de los Misioneros colocándonos en actitud profunda de itinerancia, de disponibilidad para el Reino. Los cambios trienales nos dan la posibilidad de repensar el apostolado, de planificarlo mejor, de hacer proyectos más concretos, medibles, evaluables y potenciables. Los cambios nos vuelven a recordar que el apostolado claretiano no es individual, no es particular, no es personal. Que la misión es una tarea comunitaria. Les invitamos a pedir a Dios el don de disponibilidad, para abrirnos al amor de Dios y a permitir que, en el diálogo con el Equipo de Gobierno, lleguemos a consensos significativos que redunden, en el próximo trienio, en bien de las personas de la Provincia y de la misión provincial.

 

Estas tres realidades que hemos destacado, y que queremos estén presentes en el sentir de toda la Provincia, hemos de experimentarlas en la escucha de la Palabra de Jesús: “En esto es glorificado mi Padre que den mucho fruto y sean mis discípulos” (Jn 15, 8). Acojamos el don del Espíritu que transforma al misionero, las comunidades y el apostolado y abre nuestra vida consagrada claretiana hacía una fecunda misión. Eso es lo que queremos vivir durante este resto de año 2018. Pero, en definitiva, queremos que todo el trienio, esté signado por los profundos procesos de transformación en los que estamos empeñados. Queremos que el camino del seguimiento de Jesús sea una renovada adhesión al Amor del Señor, el cual mira con predilección a los sarmientos de la única Vid, que somos cada uno de nosotros, nuestras comunidades, nuestro apostolado.

 

No olvidemos que tanto la Revisión de Posiciones como la próxima Asamblea Provincial y los cambios trienales, están enmarcados en el contexto de una Congregación en Salida, “para transformar nuestra vida y misión”; lo cual implica que estamos en procesos de renovación y transformación misionera. Renovación y transformación que no son posibles sin la ayuda y la acción del Espíritu de Dios.

 

Desde ya les invitamos a dejarnos guiar y acompañar por la fuerza del Espíritu:

 

Acojamos el Don del Espíritu. No olvidemos que hemos sido alcanzados gratuitamente por la salvación y descubramos una vez más con sorpresa que la fe es don, no conquista. Es la sorpresa de sentirnos amados y salvados en Cristo y por tanto puestos en la condición de vivir la vida como don para acoger. En esta óptica, y en perspectiva de proceso de transformación, desaparecen de nuestro vocabulario algunos verbos como conquistar, poseer, para dejar espacio dentro de nosotros para la actitud de acoger y recibir.

 

Acojamos el don del Espíritu en nuestras vidas, a fin de que sea él el verdadero protagonista de las transformaciones que necesitamos hoy. Si somos dóciles al Espíritu de Dios, seguro que se generará la tan anhelada conversión y transformación de todo.

 

El don del Espíritu transforma la vida del misionero y lo hace hermano y amigo: En Colombia y Venezuela, los Misioneros Claretianos, estamos llamados a experimentar la relación filial con el Padre Dios fuente de la comunión entre todos nosotros, con los hermanos y con todo el Pueblo de Dios. La vida claretiana tiene necesidad de hombres que sean testigos del amor del Padre a partir de su experiencia de salvación, o sea de la acogida de la vida nueva de hijos; una vida que para ser transmitida antes es vivida, acogida, cultivada.

 

Sostenidos por la fuerza del carisma que hemos recibido, cada misionero de la Provincia está invitado a dejarse renovar para que desde esa experiencia profunda que acontezca en su ser construyamos verdaderas relaciones de hermandad y amistad claretiana. No olvidemos que es en nuestra vida, donde hacemos legible la experiencia de fe y la ternura del Padre que ama este tiempo, esta historia, a cada uno de nosotros como persona, a la humanidad.

 

El don del Espíritu transforma la comunidad misionera y la convierte en familia de Reino: En diálogo con todas la Comunidades Locales de la Provincia el Equipo de Gobierno Provincial va consolidando una experiencia de cercanía, diafanidad, transparencia. La vida de comunidad es una de las tareas que nos hemos propuesto impulsar, acompañar, dinamizar. Queremos que en cada comunidad de la Provincia haga el camino propio de renovación espiritual para que llegue a ser “servicio”. No olvidemos que es el Espíritu, el artífice de la comunión, que pone en nuestras relaciones un estilo de recíproca interacción, fundada sobre el Dios trinitario, modelo de la comunidad. La conciencia de sentirnos unidos, en comunidad de vida y misión, organizadas para el servicio al Reino a través de la Iglesia, valorando a cada uno de los hermanos que Dios nos ha regalado, requiere de nosotros un proceso de transformación profundo, que nos permita reconocer que el itinerario es común y compartido. Se trata, queridos Misioneros, de construir juntos, de caminar juntos, de planear juntos, de evaluar juntos, de vivir realmente juntos, con una mirada positiva sobre la vida comunitaria que tiene que nacer de esa renovación, don del Espíritu, que requiere misioneros y comunidades maduras.

 

El don del espíritu transforma la misión y la hace fecunda; siempre en apertura a la universalidad del Reino y respondiendo a “lo más urgente oportuno y eficaz” en Colombia y Venezuela. Somos “humildes colaboradores” en la obra de la salvación y este servicio hemos de prestarlo como Claretianos en “Misión Compartida”. No sólo “hacer con otros”, sino como dijo un claretiano de la Provincia “dejar hacer a los otros”. Si nos dejamos transformar por el Espíritu seguro que la obra misionera será realizada con pasión y creatividad. Estamos llamados a re-direccionar nuestra misión, la manera de hacer apostolado. El Segundo Capítulo Provincial nos indicó tres grandes opciones que tienen que transversalizar la tarea misionera en la Provincia: Pastoral Bíblica, Justicia, Paz e Integridad de la Creación y Pastoral Juvenil y Vocacional. No podemos seguir ensayando de manera irresponsable la tarea apostólica. Hemos de sentarnos a programar, a planear, a pensar la misión, juntos en comunidad de vida y con la comunidad creyente. Nuestra vida misionera ha de ser transformada y esa transformación se experimentará cuando dejemos de improvisar en el apostolado. El Plan Provincial de Vida Misionera es el referente provincial, la carta de navegación, para saber el camino que hemos de tomar. Volvamos una y otra vez sobre este Plan de Vida Misionera, construido por todos. La Misión es de Dios. Eso está claro. Pero nosotros somos responsables de que esa misión de Dios se haga con calidad allí donde, teológicamente, hemos sido enviados.

 

Hermanos de Provincia este tiempo es para nosotros el tiempo de la gracia, el tiempo de la salvación. La experiencia de dificultades, problemas, contradicciones y situaciones adversas que se nos puedan presentar en el concierto provincial, es la ocasión propicia para liberarnos de lo que no es esencial y que nos impide revelar, a los hombres y mujeres de hoy, el rostro de Cristo y hacer visible el don de la comunión.

 

Que cada uno de ustedes, reciba nuestro abrazo fraternal. Con humildad les decimos ¡gracias, nuevamente! porque solo con ustedes es posible llevar adelante la misión claretiana en Colombia y Venezuela. ¡Gracias por todo el apoyo en este año de servicio de Gobierno que le prestamos a la Provincia! ¡Gracias por la vocación claretiana que viven! ¡Gracias por ser apoyo de hermandad misionera! Invocamos sobre toda la Provincia, y sobre el camino que nos espera recorrer, la intercesión de nuestra Madre, el Corazón de María; de San Antonio María Claret, nuestro Padre y Fundador y la de Jesús Aníbal Gómez y la de todos los Mártires Claretianos. Quedamos unidos en la oración y en la fraternidad claretiana.

 

Atentamente,

 

Luis Armando Valencia Valencia, CMF.                             Álvaro Gustavo Arias, CMF.

Superior Provincial                                                                Vic. Provincial, Pref. Formación

 

Domingo Alirio Moreno Mena, CMF.                                 Walter Enrique Pineda, CMF.

Prefecto de Apostolado                                                         Prefecto de Economía

 

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Equipo de Gobierno Provincia Colombia Venezuela 2017 – 2020