Ser profeta hoy es ir contracorriente – P. Marselinus Seran, cmf

Cartas Vocacionales – Julio 2018

Hoy el Señor está a la puerta y llama; si alguien oye Su voz y abre la puerta, entrará a él… (Ap. 3,20). Sí, es verdad el Señor está tocando las puertas de nuestro corazón insistentemente. Él necesita profetas para la
humanidad, Él necesita testigos de la verdad para nuestro mundo de hoy.

Quiero compartir con ustedes mi reflexión acerca de la misión profética para el cristiano, especialmente la juventud de fe en este siglo XXI, inspirada en el mensaje del Santo Padre el Papa Francisco para la Cuaresma
de 2018 cuando nos anunció que “al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría” (Mt 24,12). El rumbo de nuestra humanidad va a la par con la velocidad del progreso, la tecnología y ciencia de esta época.
Esta novedad científica y tecnológica por una parte pone en evidencia el avance intelectual del genio humano, pero, desde el lado contrario, el mal uso de esas nuevas tecnologías sofisticadas se ha convertido
en un “efecto boomerang” para el ser humano.

Hoy, los antivalores del egoísmo, la mentira, la injusticia y la violencia van ganando el dominio y el poderío, y cuando miramos a grandes rasgos de la vida, aparentemente los problemas en diferentes sectores de nuestra sociedad van aumentando y da la impresión de que no hay muchas oportunidades. Para el colmo caemos en la tentación del pesimismo y el fatalismo de que el bien va perdiendo su terreno. ¿Es así tan grave
la situación de nuestra humanidad hoy? ¿Es verdad que lo que han dicho algunos que es el fin, que todo ya está acabado, aquí ya no hay nada que hacer y que la esperanza ya no tiene lugar? Pues, precisamente la
misión profética nuestra es vivir contracorriente de dichos antivalores y comprometernos en levantar los ánimos, establecer la justicia, buscar la verdad y promover la convivencia pacífica; porque nuestro Señor
quiere que seamos profetas de la esperanza para nuestro mundo actual.

El Papa Francisco a la luz del Evangelio de Mateo nos advierte sobre el peligro de los falsos profetas tomando las palabras de nuestro Señor diciendo: “…tengan cuidado de que nadie los engañe. Porque vendrán muchos
haciéndose pasar por mí. Dirán: Yo soy el mesías, engañarán a mucha gente” (Mt, 24, 4-59); ellos son los diablos que andan como los leones buscando a quien devorar y sacrificar con diferentes ofertas engañosas
para arrastrarnos hacia la destrucción (1 Pedro 5,8). Los destinatarios preferenciales de tales engaños de aquellos falsos profetas son nuestros jóvenes. Y, lamentablemente vemos en nuestra cotidianidad cuántos
jóvenes se dejan fascinar por las lisonjas de la droga, el consumo de licor, una emoción fuerte, un proyecto ideológico, al que se confunde con la felicidad y termina perdiendo todo: su dignidad, su capacidad de amar
y su libertad, afirma el Papa Francisco.

Ante todas estas situaciones ¿Qué podemos hacer como juventud de Cristo? ¿Huimos y nos escondernos dentro de la comodidad de nuestra cobardía o simplemente nos quedamos con los brazos cruzados para
evitar el peligro que nos pueden causar? Nosotros estamos llamados a ser cristianos auténticos y nos lanzamos al mundo como profetas de esperanza en cada uno de nuestros ámbitos: comunidad, parroquia,
diócesis, etc. No tengamos miedo, fortalezcamos nuestro ánimo porque nuestro Dios es fiel, camina con nosotros y nos da el coraje que necesitamos.

Hoy, atacados por dichas situaciones inciertas todavía brillan las luces de aquellos que buscan al Señor con sincero corazón y procuran vivir conforme a la verdad del Evangelio. Sin duda alguna es un signo profético de la esperanza. Ser profeta como jóvenes cristianos en un mundo desafiante como nuestra actualidad significa ser testigos de la alegría del Evangelio.

Les saluda con una fraternidad cordimariana. ¡Feliz aniversario de la fundación de nuestra Congregación Claretiana 16 de julio de 2018!

P. Marselinus Seran, cmf
Caracas – Venezuela