Reflexión del Evangelio mayo 05 de 2017 (Juan 6, 52-59)

“Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida”

Carne y Sangre: Expresión de un hombre que se entrega totalmente, que da su vida y que la ofrece como alimento, como bebida.

Comer la carne de Jesús, su cuerpo es comprometerse con su causa, es identificarse con él. La carne me hace igual al otro, humano, débil, extraordinario; carne que me hace hermano.

Beber la sangre de Jesús nos hace vivir y actuar libres. La sangre hace que nos sintamos vivos, hace que sintamos nuestro corazón y que nos sintamos con capacidad de ir más allá de cualquier límite.

Sangre hoy derramada, carnes hoy torturadas bajo la creencia absurda que el poder vale más que la vida.

Francisco Javier Peña, cmf