Mensaje de Pascua | Gobierno Provincial | Provincia Claretiana Colombia Venezuela
Mensaje de Pascua | Gobierno Provincial | Provincia Claretiana Colombia Venezuela 22 abril, 2019

Medellín, abril 21 de 2019

Apreciados Hermanos de Provincia

Reciban, de parte del Equipo de Animación Provincial, un fraternal saludo en este tiempo en el que confesamos al mundo que la vida ha vencido la muerte; la no-violencia-activa, ha vencido los programas y proyectos guerreristas de los detentadores de poder; la solidaridad ha vencido al egoísmo; la misericordia ha vencido todo signo de exclusión. ¡Cristo está vivo! Su vida, verdadera, nos impulsa a seguir trabajando como Claretianos en clave de “Procesos de Transformación Misionera: En salida misionera” en Colombia y Venezuela.

Que nuestro saludo de Pascua los encuentre a cada uno de ustedes, a las comunidades misioneras y a los laicos y laicas que con nosotros viven la misión claretiana, en proceso de conversión, para estar listos a vivir en salida y para transformar nuestra vida y misión. Hoy, en todo el mundo, la Iglesia renueva el anuncio lleno de sorpresa de los primeros discípulos: Jesús ha resucitado – Era verdad, ha resucitado el Señor, como había dicho (cf. Lc 24,34; Mt 28,5-6).

La antigua fiesta de Pascua, memorial de la liberación de la esclavitud del pueblo hebreo, alcanza aquí su cumplimiento: con la resurrección, Jesucristo nos ha liberado de la esclavitud del pecado y de la muerte y nos ha abierto el camino a la vida eterna. Todos nosotros, cuando nos dejamos dominar por el pecado, perdemos el buen camino y vamos errantes como ovejas perdidas. Pero Dios mismo, en Jesucristo, ha venido a buscarnos, y para salvarnos se ha abajado hasta la humillación de la cruz. Y hoy podemos proclamar: «Ha resucitado Jesús, el Buen Pastor que dio la vida por sus ovejas y se dignó morir por su grey: Aleluya» (Misal Romano, IV Dom. de Pascua, Ant. de la Comunión).

En todo tiempo de la historia, Jesús Resucitado no se cansa de buscarnos a nosotros, sus hermanos perdidos en los desiertos del mundo. Y con los signos de la Pasión —las heridas de su amor misericordioso— nos atrae hacia su camino, el camino de la vida. También hoy, él toma sobre sus hombros a tantos hermanos nuestros oprimidos por muchas clases de mal: A quienes siguen buscando a los desaparecidos, en Colombia son miles y miles quienes fueron brutalmente arrancados de sus hogares y quienes hoy siguen vivos en los corazones de sus familiares. Sepulcros clandestinos, fosas comunes, manifiestan la  existencia de expresiones macabras, que no sólo quieren asesinar, sino perpetuar la angustia, el dolor y la incertidumbre. El derecho a enterrar dignamente y tener un lugar donde llorar y hacer el duelo sigue siendo violentado. Madres, padres, esposas, hijos e hijas siguen clamando verdad y justicia.

Apreciados Hermanos de Provincia. El Jesús Resucitado va a buscar a quien está perdido en los laberintos de la soledad y de la marginación; va a su encuentro mediante hermanos y hermanas que saben acercarse a esas personas con respeto y ternura y les hace sentir su voz, una voz que no se olvida, que los convoca de nuevo a la amistad con Dios. Se hace cargo y, nos invita a todos nosotros, misioneros de la alegría a caminar con quienes son víctimas de antiguas y nuevas esclavitudes: trabajos inhumanos, tráficos ilícitos, explotación y discriminación, graves dependencias. Se hace cargo de los niños y de los adolescentes que son privados de su serenidad para ser explotados, y de quien tiene el corazón herido por las violencias que padece dentro de los muros de su propia casa.

Jesús Resucitado se hace compañero de camino de quienes se ven obligados a dejar la propia tierra a causa de las ideologías extremas, de las carestías, de los regímenes opresivos; a causa de la falta de empleos dignos y oportunidades para el desarrollo de la vida. A estos emigrantes forzosos, les ayuda a que encuentren en todas partes hermanos, que compartan con ellos el pan y la esperanza en el camino común. Todos, en Colombia y Venezuela, estamos llamados a compartir el pan, haciendo de la mesa un espacio común donde todos y todas tengan un puesto para compartir con dignidad el alimento que nos hace hermanos y hermanas, donde todos servimos y no esperamos que nos sirvan, donde los empobrecidos, los excluidos y los más frágiles reciban un trato digno, ese es el memorial que debemos hacer hoy.

Que, en los momentos más complejos y dramáticos de nuestros países, el Señor Resucitado guíe los pasos de quienes buscan la justicia y la paz; y dé lucidez a nuestros gobiernos y el valor de evitar que se propaguen los conflictos. Que Jesús Resucitado sostenga los esfuerzos e iniciativas de quienes, especialmente en Venezuela, se comprometen en favor del bien común de la sociedad, de las familias, tantas veces marcadas por tensiones políticas y sociales, que en algunos casos son sofocadas con la violencia. Que se construyan puentes de diálogo, perseverando en la lucha contra el flagelo de la corrupción y en la búsqueda de válidas soluciones pacíficas ante las controversias, para el progreso y la consolidación de las instituciones democráticas, en el pleno respeto del estado de derecho.

Gobierno Provincial. Provincia Claretiana Colombia Venezuela

 

 

Ser claretiano + Solidario