Los Misioneros Claretianos se despiden de Manizales después de 78 de presencia
Los Misioneros Claretianos se despiden de Manizales después de 78 de presencia 13 enero, 2020

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PALABRAS DEL GOBIERNO PROVINCIAL DE LOS MISIONEROS CLARETIANOS DE LA PROVINCIA COLOMBIA-VENEZUELA AL ADMINISTRADOR DIOCESANO DE LA ARQUIDIÓCESIS DE MANIZALES Y A LA COMUNIDAD DE LA PARROQUIA SAN ANTONIO MARÍA CLARET

Apreciado padre Efraín Castaño Administrador Arquidiocesano de la Arquidiócesis de Manizales

Querida Comunidad Parroquial de la Parroquia San Antonio María Claret: Como es sabido por todos ustedes, después de setenta y ocho años de presencia en esta noble Ciudad de Manizales, después de un proceso de discernimiento y respondiendo a una exigencia del Capítulo Provincial celebrado en el año 2017, el cual nos pidió al actual Gobierno provincial que adelantáramos un proceso de revisión de posiciones, los Misioneros Claretianos nos despedimos de esta ciudad de profunda significación y memoria para nosotros como misioneros. Han sido tres largos años de discernimiento, en los que nos hemos planteado las urgencias misioneras que reclaman de nosotros hoy una respuesta acertada frente a los desafíos de nuestro tiempo. Somos seguidores de Jesús, servidores de su Palabra. Y esta es nuestra tarea misionera, saber que se debe partir a otros retos.

Como entenderán, no ha sido fácil tomar esta decisión, pero, la crisis vocacional que afecta a todo el cuerpo de la iglesia hoy, toca también las puertas de nuestra congregación; hay un envejecimiento de un grupo significativo de nuestros misioneros, al igual que la deserción de algunos misioneros que diezma muchas veces nuestra presencia en algunos lugares donde nuestra misión ha sido significativa, como es el caso de Manizales. Nuestra presencia en Manizales data del año 1941en el Gobierno eclesiástico de Monseñor Luis Concha Córdoba, cuando un 13 de mayo llegaron a esta ciudad el primer grupo de misioneros claretianos con la fundación de una casa para la misión itinerante y posteriormente construyeron un Santuario dedicado al Inmaculado Corazón de María, lo que valíó que más tarde la población de Manizales, nos reconociera con el nombre de Padres Corazonistas.

Este grupo y otros que vinieron después se pusieron al servicio de la comunidad y de la ciudad que los acogió. Sin temor a equivocarnos podemos decir que desde la predicación como misioneros itinerantes no solo en el marco de la Arquidiócesis sino en muchos rincones de Colombia desde los que eran solicitados como predicadores, los Misioneros escribieron bellas páginas de Gloria para la Iglesia y la Congregación Claretiana. Como en todas las experiencias de estos más de 500 años de evangelización en el Continente, con los misioneros llegó la devoción a la Madre del Salvador. En nuestro caso, nuestros misioneros no fueron la excepción. Fue Manizales y la experiencia del Santuario del Corazón de María, en el Barrio Versalles, a donde llegó la primera imagen de la Virgen de Fátima, traída por los Claretianos desde Portugal y desde aquí, se extendió la devoción a la misma por todos los rincones de la geografía nacional.

Otra experiencia invaluable fue la apertura en Manizales del Teologado internacional el 30 de enero de 1951en el que se formó todo un grupo de misioneros que luego, salieron a ofrecer su servicio misionero en muchos lugares del país y algunos países del mundo. De esta etapa se recuerda: el prestigio que adquirió el seminario de los Claretianos en la Ciudad por la calidad de la formación teológica, literaria y artística; por el cuerpo de profesores claretianos especializados y reconocidos por su espiritualidad y por su saber en diferentes ramas de las ciencias humanas. Expresión de esto fue la publicación de la revista Virtud y Letras, y Mysterium y, el coro u Orfeón Claretiano que adquirió fama nacional. A todo esto, se une, fundación de la Emisora Mariana en la década del 50 y que luego de su venta adquirió el nombre de Radio Cóndor como emisora de la Universidad Autónoma de
Manizales.

Finalizando la década del setenta, en el Gobierno Eclesiástico de Monseñor José de Jesús Pimiento, el 1 de octubre de 1979, se da el paso de Santuario del Inmaculado Corazón de María a la constitución de Parroquia San Antonio María Claret, de la que hacen parte, los barrios: Persia, Colombia, Belén, La arboleda, El Campin y Versalles, y por la que pasaron un buen grupo de misioneros que trataron de responder de manera creativa al trabajo con los jóvenes, la pastoral bíblica y la pastoral social. Igual importancia reviste para nosotros el acompañamiento del Proyecto parroquial que entre los años 2009 al 20015 se hizo del Barrio San Sebastián; allí se combinaron acción pastoral, pastoral social y promoción humana. En esta última etapa, entre los años 2015 al 2020, ante el deterioro del templo, por los estragos que produjo el comején en la madera y por las fallas estructurales que
presentaba el mismo, se decidió demolerlo. Son más de cinco años de trabajo, de esfuerzos de la comunidad, mediante actividades diversas en el campo económico para presentar casi terminada la obra que en un principio parecía imposible.

Damos gracias a Dios por la generosidad, entrega y constancia de ustedes como comunidad parroquial que se ha comprometido desde sus inicios en la construcción de esta obra. Los claretianos solos no hubiéramos logrado hacer nada. Durante la última misión Arquidiocesana con motivo del mes misionero extraordinario decretado por el Papa Francisco, hemos tenido noticia por el párroco actual de la respuesta de la comunidad ante los diversos encuentros que se realizaron en los barrios y en algunos de los conjuntos residenciales del sector. Animamos al nuevo párroco el P. Luis Gonzaga Duque y a su Coadjutor El P. José Miller Henao Villamil a posibilitar lo que el Papa francisco en su magisterio ha llamado la cultura del encuentro. Pese a que las condiciones de vida de la mayor parte de la población del sector son buenas, está la población del Barrio Persia donde la parroquia ha mostrado su solidaridad durante muchos años con los más pobres. El Papa nos viene invitando a ser iglesia en salida, y un desafío pastoral que debe asumir esta comunidad es el de preguntarse constantemente por la periferia, no solo la social, está la existencial, la de la gente sola en sus apartamentos, la de la gente hastiada, la de los deprimidos, la de los que han perdido el sentido de la vida y la experiencia de la fe.

Nosotros, entre tanto, continuaremos nuestro camino, intentando ser iglesia en salida, tratando de dar respuesta a otros desafíos que nos presenta la realidad compleja de Colombia y Venezuela. Querida comunidad: todo lo realizado en Manizales entre 1941 y 2020 debemos leerlo como la misión de Dios que se vale de siervos inútiles para realizar su Reino, la obra de una Congregación que intentó dar lo mejor de sí y de ponerse a la altura
de la nobleza de los moradores de esta ciudad. Oren por nosotros para que seamos fieles a la vocación recibida. En el tiempo que duró nuestra presencia como claretianos en la Parroquia San Antonio María Claret, todos los que pasaron por esta comunidad intentaron dar también lo mejor de sí para el buen desempeño de la misión. Pidan a Señor de la vida y de la historia para que nosotros en las realidades diversas que acompañamos seamos capaces de seguir dando lo mejor de nosotros por la construcción de su Reino.

Gracias Manizales por la acogida y la nobleza con la que trato a nuestros
misioneros.

Fraternalmente:
P. Luis Armando Valencia Valencia cmf
Superior Provincial
P. Alvaro Gustavo Arias cmf
Prefecto de Formación
P. Walter Pineda cmf
Ecónomo Provincial
P. Carlomán Molina Echeverri cmf
Prefecto de Apostolado

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