Provincia Claretiana Colombia Venezuela

Los Misioneros Claretianos llegaron a Colombia por Quibdó, en 1909 y fueron extendiendo su apostolado bienhechor desde el Chocó. A lo largo de ya casi 105 en itinerancia evangelizadora, han recorrido toda la geografía patria y han estado radicados en medio centenar de lugares.

Uno de sus principales apostolados fue el de las misiones populares, que los acercaron mucho a la vida y problemas cotidianos de la gente del común. Actualmente los Misioneros Claretianos están esparcidos en unas 30 comunidades de 15 ciudades o poblaciones, con estilos de apostolado muy diversos, bajo el común denominador de ir a “lo más urgente, oportuno y eficaz”. En Bogotá están desde 1912; en Medellín desde 1925 y en Cali desde 1951.

Obras Claretianas en Colombia y Venezuela

2019

Identidad Claretiana

Un Hijo del Inmaculado Corazón de María
es un hombre que arde en caridad
y que abrasa por donde pasa.
Que desea eficazmente
y procura por todos los medios
encender a todos los hombres en el fuego del divino amor.
Nada le arredra; se goza en las privaciones; aborda los trabajos;
abraza los sacrificios; se complace en las calumnias;
se alegra en los tormentos y dolores que sufre
y se gloría en la cruz de Jesucristo.
No piensa sino cómo seguirá e imitará a Cristo en orar,
en trabajar, en sufrir,
en procurar siempre y únicamente
la mayor gloria de Dios
y la salvación de los hombres.

San Antonio María Claret
Constituciones CMF nº. 9

Misioneros Claretianos - 100 años en el Chocó: Evangelio y Compromiso

2019

Rasgos Carismáticos de un Misionero

¡SOMOS MISIONEROS!

La Misión pertenece a nuestra identidad más profunda. Hemos recibido del Espíritu un carisma que nos configura con Jesús y nos asemeja a los apóstoles, en comunión de vida, entregados por entero al Padre y al Reino (cf. CC 3-4). Hace ciento cincuenta años, en 1865, nuestra comunidad claretiana vivió una gran alegría: la Iglesia aprobaba nuestras Constituciones y reconocía con gozo que nuestra Congregación de Misioneros es un don del Espíritu. Hoy también, con gran alegría, proclamamos agradecidos, como María, la grandeza del Señor.

 

MISIONEROS ‘CON ESPÍRITU’

Hemos sido agraciados con una espiritualidad peculiar, heredada de san Antonio María Claret y nuestra rica tradición. Como Hijos del Inmaculado Corazón de María, estamos llamados a ser hombres abiertos al Espíritu, conducidos por Él y siempre dóciles a sus mociones: hombres que arden en caridad.

 

OYENTES Y SERVIDORES DE LA PALABRA DE DIOS

Nuestra herencia carismática nos define como “oyentes y servidores de la Palabra”.Somos en la Iglesia y en la sociedad la resonancia de Claret (cf. Aut 686), apasionado ministro del Evangelio a tiempo y a destiempo a través de todos los medios de los que disponía. Como Hijos de su Corazón, queremos, como María, acoger la Palabra, meditarla en nuestro corazón y proclamarla con pasión.

 

MISIONEROS EN COMUNIDAD

Como testigos y mensajeros de la alegría del Evangelio en comunidad apostólica, nos esforzamos por conocer juntos las periferias humanas que más nos interpelan en cada lugar y por estimular una disposición de salida misionera.

ENVIADOS A EVANGELIZAR Y ESCUCHAR A LOS POBRES

No se puede ser claretiano como si los pobres no existieran. Tampoco se puede ser claretiano sin denunciar las estructuras de injusticia, sin luchar contra el sistema que las perpetúa, proponiendo alternativas.

 

CON TODA LA IGLESIA Y AQUELLOS QUE BUSCAN LA TRANSFORMACIÓN DEL MUNDO

Para nuestra Congregación, “evangelizar con otros”, multiplicar líderes evangelizadores y vivir la misión compartida es un rasgo carismático ineludible (cf. CC 3, 7, 48) que entendemos y practicamos de diversos modos.

 

ABIERTOS A TODO EL MUNDO EN DIÁLOGO PROFÉTICO

El diálogo asume diversas formas: diálogo como presencia (viviendo más que haciendo), diálogo interreligioso e intercultural que promueve la paz y la reconciliación; diálogo con la creación que nos lleva a la conversión ecológica. En este diálogo vivimos el anuncio y la denuncia que forman parte de la profecía. Un diálogo que también dirigimos al nuevo continente digital y a las generaciones jóvenes para evangelizar y ser evangelizados. Somos hombres que arden en caridad: “el diálogo es el nuevo nombre de la caridad” (VC 74).

 

Ser claretiano + Solidario