Centenario del P. Alcides Fernández Gómez, cmf

Le dolía el dolor del pueblo y el pueblo lo llevó a pensar en alternativas. Quiso construir pueblos nuevos, gente nueva, con proyectos nuevos.

El P. Alcides Fernández Gómez, cmf fue un Misionero Claretiano a quien le tocó vivir el concilio vaticano segundo, una revolución eclesial. A pesar de que en algunos momentos la vida del piloto y de su avioneta estuvieron en peligro, la gente supo congregarse entorno a su palabra y a su ideal misionero: formar comunidad.

Nacieron caseríos como Balboa, Gilgal y Santa María. Se internó en la selva del Urabá chocoano y percibió que ese sería un buen territorio para una novedosa experiencia misionera.

La comunidad indígena Kuna con su líder a la cabeza también fue objeto de atención.

Se preocupó de la niñez y la juventud sin los vicios de las viejas poblaciones.

El templo era una pequeña iglesia convertida siempre en reunión comunitaria.

Construyó campos de aviación y se sirvió de una pequeña avioneta como compañera y al multiplicar los campos de aviación multiplicó el amor.

La avioneta misionera le permitía ir de pueblo en pueblo, dejando alimentos, sacando enfermos, trasladando técnicos y repartiendo esperanza. Recorrió todos los puntos, sin miedo a accidentes, llevando siempre vida y logró lo que quiso en medio de grandes dificultades.

Cuando dejaba la avioneta empleaba la mula con tal de llegar donde la gente.

En el pueblo contó con misioneros laicos de apoyo que le ayudaron a construir su obra como el Hospital Infantil de Balboa.

La misionera seglar Justy Sánchez y su familia fueron su brazo derecho y se sirvió de religiosas como la Hermana Ofelia y de líderes sociales como Zunilda Sánchez.

Sus hermanos claretianos lo apoyaron en todo lo que pudieron por eso no le faltó la ayuda ni la compañía.

Siempre estuvo pronto a recorrer los caminos de la selva con el pueblo.

Y de sus grupos juveniles salieron vocaciones de jóvenes que supieron dar testimonio evangelizador.

El P. Alcides Fernández Gómez,cmf nació el 30 de octubre de 1917 en Villa Pinzón (Cundinamarca),  profesó el 15 de agosto 1936 en la comunidad claretiana.

Le dolía el dolor del pueblo y el pueblo lo llevó a pensar en alternativas.

Fue párroco en Acandí en 1966, Balboa, Tierradentro y San Francisco del Rayo en córdoba en 1977 – 1978, en Sincelejo 1979 – 1980, Coadjutor en Nuestra Señora de Chiquinquirá en la ciudad de Barranqquilla. 1990 – 1992. Regreso a Acandí y a Sapzurro en 1992,  fue ordenado Sacerdote el 4 de disiembre de 1944 en la ciudad de Bogotá, fue Predicador Intinerante 1944 – 1952 en Pereira y Medellín y Jericó, enviado a España y se graduó de piloto en 1952. Desde esta fecha, unió un pequeño avión a su tarea de Misionero.
Fundó al pueblo de Balboa, Gilgal el 20 de abril de 1963 y Santa María en 1964. Dedicó 24 años al Urabá Chocoano, hizo su primer vuelo de exploración del Chocó en 1954. Se convirtió en evangelizador de los colonos del Urabá Chocoano.
Murió en Medellín a los 77 años el 1° de enero de 1995 y fue sepultado en Balboa (Chocó), la tierra que tanto amó.