Necrología P. José Óscar Córdoba Lizcano, CMF

“Robaré al arco iris

sus colores

y me vestiré de libertad

y serán mis manos

alas de fuego

cuando deposite este tiempo

al río de la eternidad.”

Javier Pulgarin T.

 

José Óscar nació en Buchadó, Antioquia, el 12 de enero de 1966, sus padres fueron Ricael Córdoba y Resfa Lizcano, sus primeros años los pasó allí en el campo bebiendo la riqueza de su cultura afro y aprendiendo sus primeras letras, luego pasó a Quibdó a hacer sus estudios secundarios.

En el año 1980, en plena adolescencia, comenzó a hacer parte de los grupos juveniles de la Parroquia de la Catedral de San Francisco de Asís en Quibdó, cuando los claretianos todavía estábamos al frente de la parroquia y desde ese momento mostró su interés en el trabajo con las comunidades.

Los jóvenes, organizados en pequeños equipos, salían a experiencias misioneras a las comunidades rurales en las temporadas de Semana Santa, de vacaciones de mitad de año y de navidad. Cada salida de campo se preparaba con tiempo y al regresar se hacía la evaluación del trabajo. Fueron años de gran motivación juvenil que sirvieron también como pastoral vocacional, pues algunos  jóvenes se fueron interesando por entrar en la vida claretiana, entre ellos se destacan: José Eleano Arias, Roberto Rodríguez y José Óscar Córdoba.

En el año 1985 José Óscar fue a Riosucio, Chocó, invitado por el Padre Javier Pulgarin, Párroco de Nuestra Señora del Carmen de Riosucio, a terminar sus estudios de bachillerato y a colaborar en la pastoral parroquial; allí la experiencia campesina fue mucho más exigente, pues eran unas 65 comunidades para atender asentadas en el sector del rio Atrato y en los 8 ríos afluentes del municipio.  En ese momento los campesinos estaban recibiendo formación a través de los foros que se realizaban por ríos, con el fin de hacer surgir una organización que los agrupara a todos. Además en el casco urbano había una gran labor parroquial.

Ingresó a la Congregación el 6 de enero de 1987, profesó el 1 de diciembre de 1990. Sus estudios filosóficos y teológicos los realizó en Medellín y fue ordenado como sacerdote el 8 de junio de 1997 y en enero de 1998 llegó destinado a la misión del Medio Atrato; en ese momento se atendía desde Quibdó hasta Tagachí con sus afluentes exceptuando el río Neguá, eran alrededor de 45 comunidades campesinas. Todas estas comunidades se atendían con un equipo de laicos y con las seglares claretianas. Cuando José Óscar llegó encontró funcionando el Campeonato Juvenil de fútbol del Medio Atrato, el Encuentro Cultural y Artístico y el grupo musical “Tanguí Chirimía” tres estrategias que le sirvieron para potenciar su compromiso pastoral. Además de reforzar estas experiencias, organizó el grupo de líderes juveniles campesinos cuyo objetivo era motivar a los jóvenes por la Organización Campesina, que había dejado por fuera la población juvenil, con ellos montó  pequeñas experiencias económicas y talleres de formación humana y cristiana.

En la parte musical, José Óscar logró grabar varias canciones de su autoría con el grupo Tanguí Chirimía, al cual apoyó incondicionalmente.  Tenía buen oído para la música, tocaba la guitarra, componía canciones folclóricas y con contenido social; con Roberto Rodríguez cuando eran estudiantes en Medellín y por petición del Padre Gonzalo de la Torre, realizaron una versión distinta de la Misa Afro Atrateña con letras nuevas  y ritmos más folclóricos para cada uno de los momentos de la eucaristía, el santo de esa misa que dice: “Santo es el Dios de la vida y el pueblo negro te canta” ha pegado mucho a nivel internacional y se suele cantar con frecuencia en los encuentros afro. Esta versión de la misa afro se entregó al Centro Cultural Mama-U para su grabación y publicación.

La Organización Campesina del Atrato, COCOMACIA, tenía en José Óscar un buen asesor y consejero, era un gran defensor del trabajo organizativo, de la unidad de los campesinos, con frecuencia asistía a sus reuniones tanto en la ciudad como en el campo, además José Óscar tenía su raíz, su ombligo enterrado en las orillas del Atrato.

Le tocó vivir la ola de violencia de la guerrilla y de los paramilitares en el río: secuestros, atracos, asesinatos, robos, desplazamientos. Siempre estuvo dispuesto a acompañar a los campesinos en su resistencia y en su resiliencia, para esa época se fortaleció el trabajo cultural y el deporte como estrategias para evitar que los jóvenes se alistaran en los grupos violentos y para levantar el ánimo de las comunidades y mantenerlas unidas.

José Óscar tenía por principio de vida crecer siempre como ser humano, por eso fue una persona de gran calidad, fue buen hijo, buen hermano, buen amigo, buen profesional. Mantuvo  una relación excelente con su familia, se convirtió para ellos en referente y consejero. Se caracterizaba por ser un hombre alegre, sencillo, amable, cálido en el trato, cumplidor de su palabra. Su don de gentes lo hacía muy cercano a todas las personas y por eso se hacía querer muy fácilmente, era muy acogedor. Su casa estaba siempre abierta para todos, hacía sentir bien y en confianza a los que llegaban, se desvivía en atenciones. Era un gran anfitrión. Hombre de una sensibilidad grande, se solidarizaba muy fácil con las personas necesitadas, cuando alguien se acercaba a él buscando ayuda, no se iba con las manos vacías, incluso a veces sin que la persona se lo pidiera, bastaba el hecho de estar enterado de la situación por la cual pasaba la persona.

Vibraba y estaba muy identificado con su cultura, leía para conocer más acerca de ella, investigaba, escribía y motivaba a otros a hacer lo mismo, consideraba el territorio como un lugar de vida y de cultura que era necesario cuidar, cultivar, defender. Tenía mucha facilidad para el verso, con él se logró versificar algunos textos del evangelio para que el campesino los entendiera mejor. Disfrutaba jugando dominó y cartas con los adultos, narraba con mucha gracia chistes costumbristas y anécdotas de los personajes de su pueblo y de las comunidades del Medio Atrato que él atendía.

Del 2006 al 2010 estuvo en Bogotá viviendo en la Parroquia nuestra del Voto Nacional, desde allí se desplazaba a la Universidad de los Andes a hacer sus estudios de Antropología. La tesis para obtener su grado como Magister en Antropología, la hizo sobre la fiesta de San Antonio de Padua en Tanguí y la tituló: Resistencia festiva. Su experiencia pastoral en el Atrato lo llevó a identificar que la fiesta religiosa servía a los pueblos campesinos para resistir ante la violencia.

En el 2011 fue Formador de nuestros estudiantes del año de propedéutico y su experiencia como ser humano y como pastor marcó la vida de los jóvenes que se estaban iniciando como claretianos, de él tienen un buen recuerdo, lo vieron como una persona íntegra e idónea para la formación, les insistía en la identidad misionera, en el liderazgo, en la apertura a las demás culturas, en el compromiso social. Enfatizaba que las personas son la razón de ser de la misión evangelizadora.

José Óscar del año 2012 al 2014 pidió un permiso de ausencia para asumir el cargo de Secretario de Educación Municipal en Quibdó, durante la administración de Zulia Mena. Entre varios aspectos positivos se destacan: el haber evitado la intervención del Ministerio de Educación Nacional; la creación e implementación de la política educativa intercultural y multilingüe del municipio de Quibdó; el fortalecimiento de la capacidad de la gestión directiva, de las competencias básicas y ciudadanas de los docentes y de los directivos. El sostenimiento de la certificación de calidad otorgada por ICONTEC a los procesos de: Gestión de la Cobertura del Servicio, Gestión del Talento Humano, Atención al ciudadano y Gestión de la Calidad del Servicio Educativo en Educación Preescolar, Media y Básica. La construcción de la primera fase del Megacolegio MIA con todas sus aulas digitalizadas y la legalización de los predios, de 196 se legalizaron 93 sedes educativas. Se mejoró mucho el trato con los docentes y la relación con los rectores de los colegios.

El 21 de diciembre del 2015, José Óscar fue nombrado por el Consejo de Fundadores como nuevo rector de la Fundación Universitaria Claretiana, cargo que ejerció con interés y excelente liderazgo hasta el día de su fallecimiento. Con su gestión logró darle mayor posicionamiento a la Uniclaretiana en el sector educativo y en el sector externo, a través del mejoramiento de la calidad de la docencia, la promoción de la investigación y la consolidación de la extensión; por otro lado, fortaleció los procesos administrativos, con el fin de brindar un mejor servicio a la comunidad universitaria y garantizar el sostenimiento financiero de la Institución.

José Óscar murió el 2 de mayo de 2021 en Quibdó a consecuencia del coronavirus, su muerte tomó por sorpresa a su familia y a sus amigos, pues nadie esperaba este desenlace ya que se sentía mejor, además todavía estaba en condiciones de aportar mucho más a la Uniclaretiana, de la cual era el Rector, a la Iglesia y a su propia Congregación.

¡Oh Dios! Fue tu voluntad infinita tomarlo entre tus brazos y levantar su cuerpo como una ofrenda a la vida. Llévalo por el camino de las estrellas, por la ruta de la luz.

 

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