Carta de despedida Ursula y Uli

Quibdó, 25 de julio de 2021

Queridos compañeras y compañeros de camino, después de 40 y 45 años de servicio en Colombia, la misionera Ursula Holzapfel y el misionero Uli Kollwitz queremos dirigir unas breves palabras de despedida a todas las personas que han acompañado nuestro caminar en la diócesis de Quibdó siguiendo su plan pastoral que busca unas condiciones de vida digna para el pueblo chocoano a partir de los valores del Evangelio. Después de mucha reflexión hemos llegado a la conclusión de que será lo mejor pasar la última etapa de nuestras vidas en la tierra que nos vio nacer y, por eso, regresaremos a finales de este mes a Alemania. Nos dimos cuenta de que a muchos de ustedes nuestra decisión les cae de sorpresa. Pero cada vez que hemos tenido la ocasión de explicar nuestras razones, éstas han sido bien entendidas. Nos parece importante que todos sepan que de ninguna manera nos vamos frustrados o resentidos. Es todo lo contrario. Hemos podido participar en estos largos años en procesos de toma de conciencia y de organización que a pesar de numerosas dificultades siguen siendo prometedores y han dado mucho fruto. Tenemos la sensación de podernos retirar tranquilos, porque nuestras responsabilidades, tareas y compromisos están quedando en manos de personas buenas que van a seguir acompañando a los pueblos indígenas, afro y mestizos en sus organizaciones, movimientos y grupos, probablemente aplicando diferentes estilos y métodos, pero seguramente con el mismo empeño como nosotros lo hemos tratado de hacer.


Estamos muy agradecidos por las numerosas señales de amistad y de aprecio que en las últimas semanas nos han mostrado. Las despedidas en reuniones, celebraciones, almuerzos y cenas, en grupos o en particular, con testimonios, versos y recuerdos simbólicos nos han dejado muy emocionados. Por eso, les aseguramos que la distancia geográfica no nos separará y que la comunicación será fluida.


Con frecuencia nos han preguntado en estos últimos días, qué recomendaciones o consejos quisiéramos dejar. Mirando el Evangelio del domingo de hoy nos parece que las palabras que dirige Jesús a los apóstoles Santiago y Juan y a sus discípulas y discípulos en general resumen muy bien los valores que se necesitan para continuar el trabajo iniciado: coraje para enfrentar los riesgos y peligros y espíritu de servicio para no caer en la trampa del poder y
del beneficio personal.


A las y los líderes, misioneras y misioneros, compañeras y compañeros de camino les deseamos la bendición del Dios de la Vida. Nos despedimos con un gran abrazo de amistad.

Ursula y Uli

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